mayo 31, 2009

Fin de mes

Hoy se acaba el mes de mayo. Quise despedir el mes como lo he hecho en los últimos cuatro o cinco anteriores. Pero desde las 3 de la tarde del pasado viernes supe que eso no pasaría. Me comenzaba a acostumbrar a que fuera así cada que un periodo de 30 días termina y comienza otro. Pero sería estúpido seguir pensando eso, y más aún que este mes de junio sea así. Es imposible, nulo, no tiene cabida en la lógica.

Y cuando no despido así el mes, inevitablemente pienso en lo que sí está ocurriendo: si no está aquí es porque está allá, aunque jure y perjure que no fue así. Sería absurdo pensar lo contrario. Recordemos que en este juego de dominó, yo no llevo 'la mano'. Y, obviamente, el próximo fin será igual que éste.

mayo 26, 2009

Disappear

Sólo encontré esta versión en remix, es muy mala pero la canción es encantadora, recomendada ampliamente...


mayo 25, 2009

No son cinco, son siete letras

Este fin de semana se quedará para siempre en mi memoria. Todo, absolutamente todo lo guardaré en ese lugar que merece estar... y ese desayuno a las 10 de la mañana, woooow, increíble...


mayo 22, 2009

Parte de mi trabajo

Así de sufrido es mi trabajo... y esto es sólo lo que se ve en la pasarela, pero me invitaron al backstage y ni modo de negarme... los videos en ese lugar, luego los publicaré.


video

mayo 20, 2009

Castillo de arena

Sus ojos no lo podían creer. Por más que escudriñaba, simplemente le parecía asombroso ver concentrada tanta agua frente a él. Tenía miedo. Estaba confundido. Para su edad le parecía imposible lo que sus ojos veían. Se encontraba cerca de la orilla y nunca se atrevió a dar un paso al frente. Fue entonces que sintió cuando su padre lo tomaba cariñosamente de la mano. Eso le dio la confianza necesaria para acercarse un poco. Sólo así permitió que la parte final de una ola acariciara sus pies. El agua estaba fría. Se acercaba y se retiraba cientos de veces. Así conoció el mar, el inmenso mar...

Después de perderle el miedo, sin dejar de mostrarle respeto, se lanzó entre las olas y se dejó llevar por una inmensa alegría. Su hermanito (mayor que él por un año) y su hermanita (la primogénita), detrás de él, hacían lo mismo. Corrían, gritaban, brincaban... la experiencia se convirtió en grandiosa y apenas llevaban unas cuántas horas en la playa. Un poco retirada, su madre los observaba con emoción. Ella no se podía acercar pues tenía ocho meses de embarazo. En su vientre Verónica también se emocionaba y pateaba al ver a sus hermanos divertirse. Se quería salir para jugar con ellos pero sabía que le faltaba tiempo para que los conociera. Mientras, Don Carlos hacía amistad (como es su costumbre) con todos los nativos que vivían en esa zona. A todos saludaba, a todos les regalaba una sonrisa y de todos siempre aprendía algo nuevo...

Los dos hermanitos y la hermana mayor por fin se agotaron de chapotear a la orilla de la playa. Comenzaron a dispersarse y a entretenerse cada uno con diferentes actividades. El protagonista de esta historia decidió alejarse un poco, sin perder de vista la ubicación permanente de sus padres, y comenzó a cavar en la arena. Pronto se dio cuenta de que estaba construyendo un castillo. Los cimientos (sin que él se percatara) los fue amasando sólidamente. Sabía que una ola podía llegar y desmoronar su trabajo, así que decidió formar zanjas alrededor para diluir el poder del agua. Y siguió con su castillo. Intempestivamente, y sin darse cuenta, alguien comenzó a ayudarlo. Una niña, mucho más pequeña que él, se fue acercando hasta que comenzó a moldear con detalles la entrada del castillo: el interior, los pisos, la altura, las cornisas, los balcones. Aunque el Sol golpeaba sus espaldas, ellos siguieron creando lo que sería después su obra maestra. Aunque el silencio imperaba en muchos lapsos de tiempo, las palabras que se decían uno al otro eran algo más allá de lo imaginable. Con sutileza, con complicidad, con emoción. Pero muchas más las decían con las miradas, con las pupilas...

Mientras Don Carlos ayudaba a unos pescadores a acercar la lancha a zona de distribución de los mariscos, la nueva pareja finalizaba su castillo. Realmente era precioso. Por fuera parecía que tenía sólo dos plantas, pero viéndolo a detalle se asomaban cinco pisos completos con recamaras, cuartos de servicio, baños, salas, un comedor y una gigantesca cocina. Cuando ellos se levantaron del piso se dieron cuenta de que mucha gente los rodeaba. En realidad miraban asombrados esa obra maestra. Un par de chamacos había construido un formidable castillo, resguardado por los cuatro lados para evitar su derrumbe y la fueria del mar. La hermanita mayor corrió por la cámara fotográfica y se hartó de tomar imágenes de tan bella construcción. Todos felicitaron a los creadores, incluso hasta los lancheros ofrecieron una maravillosa cena con todo tipo de mariscos para festejar. La tarde fue maravillosa. Él se sentía aprisionado, como si estuviera entre dos piernas, de la paz y felicidad del momento. A ella, en cambio, las mejillas se le enrojecían, los delineados y carnosos labios se le inflamaban sutilmente por el efecto de morderlos por mucho tiempo, mientras construían el castillo.

La tarde se fue, llegó la noche y con ella la despedida y la maravillosa comida. Ellos sabían que se encontrarían después. Quizá en uno o en dos días o en una semana. Era un pacto sin palabras, un acuerdo silencioso.

Pasó exactamente un día. Cerca de la media noche él no podía dormir y decidió ir al castillo que había construido. Lo que vio le partió el corazón, otra vez. Las zanjas habían contenido perfectamente el embate de las olas y el castillo se encontraba a salvo del agua, pero no de ella, sí, de la pequeña que le había ayudado a construirlo. Sus ojos derramaron un par de lágrimas al ver cómo ella destrozaba la construcción. Todo lo que tuviera frente a sí lo lanzaba contra los muros del castillo, contra las recámaras, pateaba de forma inmisericorde la arena y pisoteaba el techo. No fue hasta que vio la arena amontonada, deforme, para darse por satisfecha. Sólo ella lo podía haber destruido, y de qué forma. Y finalmente, como en un cuento de adultos, ella dejó de contestar su teléfono celular y decidió apagarlo...

mayo 17, 2009

Táctica y estrategia

Mi táctica es mirarte
aprender como sos
quererte como sos.

Mi táctica es
hablarte y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible.

Mi táctica es quedarme
en tu recuerdo.
No sé cómo
ni sé con qué pretexto
pero quedarme en vos.

Mi táctica es ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos simulacros
para que entre los dos
no haya telón ni abismos.

Mi estrategia es en cambio
más profunda y más simple.
Mi estrategia es que un día cualquiera
no sé cómo ni sé con qué pretexto
por fin me necesites



Ausencia de Dios

Digamos que te alejas definitivamente
hacia el pozo de olvido que prefieres,
pero la mejor parte de tu espacio,
en realidad la única constante de tu espacio,
quedará para siempre en mí, doliente,
persuadida, frustrada, silenciosa,
quedará en mí tu corazón inerte y sustancial,
tu corazón de una promesa única
en mí que estoy enteramente solo sobreviviéndote.

Después de ese dolor redondo y eficaz,
pacientemente agrio, de invencible ternura,
ya no importa que use tu insoportable ausencia
ni que me atreva a preguntar si cabes
como siempre en una palabra.

Lo cierto es que ahora ya no estás en mi noche
desgarradoramente idéntica a las otras
que repetí buscándote, rodeándote.
Hay solamente un eco irremediable
de mi voz como niño, esa que no sabía.

Ahora qué miedo inútil, qué vergüenza
no tener oración para morder,
no tener fe para clavar las uñas,
no tener nada más que la noche,
saber que dios se muere, se resbala,
saber que dios retrocede con los brazos cerrados,
con los labios cerrados, con la niebla,
como un campanario atrozmente en ruinas
que desandara siglos de ceniza.

Es tarde. Sin embargo yo daría
todos los juramentos y las lluvias,
las paredes con insultos y mimos,
las ventanas de invierno, el mar a veces,
por no tener tu corazón en mí,
tu corazón inevitable y doloroso
en mí que estoy enteramente solo
sobreviviéndote.

(Mi) Corazón coraza

Porque te tengo y no
porque te pienso
porque la noche está de ojos abiertos
porque la noche pasa y digo amor
porque has venido a recoger tu imagen
y eres mejor que todas tus imágenes
porque eres linda desde el pie hasta el alma
porque eres buena desde el alma a mí
porque te escondes dulce en el orgullo
pequeña y dulce
corazón coraza

porque eres mía
porque no eres mía
porque te miro y muero
y peor que muero
si no te miro amor
si no te miro

porque tú siempre existes dondequiera
pero existes mejor donde te quiero
porque tu boca es sangre
y tienes frío
tengo que amarte amor
tengo que amarte
aunque esta herida duela como dos
aunque te busque y no te encuentre
y aunque
la noche pase y yo te tenga
y no.

Te espero

Te espero cuando la noche se haga día,
suspiros de esperanzas ya perdidas.
No creo que vengas, lo sé,
sé que no vendrás.
Sé que la distancia te hiere,
sé que las noches son más frías,
sé que ya no estás.
Creo saber todo de ti.
Sé que el día de pronto se te hace noche:
sé que sueñas con mi amor, pero no lo dices,
sé que soy un idiota al esperarte,
pues sé que no vendrás.
Te espero cuando miremos al cielo de noche:
tu allá, yo aquí, añorando aquellos días
en los que un beso marcó la despedida,
quizás por el resto de nuestras vidas.
Es triste hablar así.
Cuando el día se me hace de noche,
y la luna oculta ese sol tan radiante,
me siento sólo, lo sé;
nunca supe de nada tanto en mi vida,
solo sé que me encuentro muy sólo,
Y que no estoy allí.
Mis disculpas por sentir así,
nunca mi intención ha sido ofenderte.
Nunca soñé con quererte,
ni con sentirme así.
Mi aire se acaba como agua en el desierto,
mi vida se acorta pues no te llevo dentro.
Mi esperanza de vivir eres tu,
y no estoy allí.
¿Por qué no estoy allí?, te preguntarás...
¿Por qué no he tomado ese bus que me llevaría a ti?
Porque el mundo que llevo aquí no me permite estar allí,
porque todas las noches me torturo pensando en ti.
¿Por qué no sólo me olvido de ti?
¿Por qué no vivo sólo así?
¿Por qué no sólo...?

Testamento de miércoles

Aclaro que éste no es un testamento
de esos que se usan como colofón de vida
es un testamento mucho más sencillo
tan solo para el fin de la jornada

o sea que lego para mañana jueves
las preocupaciones que me legara el martes
levemente alteradas por dos digestiones
las usuales noticias del cono sur
y la nube de mosquitos casi vampiros

lego mis catorce estornudos del mediodía
una carta a mi mujer en la que falta la posdata
el final de una novela que a duras penas leo
las siete sonrisas de cinco muchachas
ya que hubo una que me brindó tres
y el ceño fruncido de un señor
que no conozco ni aspiro a conocer

lego un colorido ajedrez moscovita
una computadora japonesa sin pilas
y la buena radio en que está sonando
el español grisáceo de la bibicí
ah la olivetti y el cepillo de dientes
no los lego porsiaca
lego tropos y metáforas de uso privado
que modestamente acuñe en la tarde
por ejemplo el astillero en que reparo mis sueños
el pájaro aleatorio que surge del crepúsculo
la cortina de lluvia que miro y no descorro
lego un remordimiento porque es aleccionante
y un poco de tristeza por que es inevitable
también mi soledad con la ilusión
de que el jueves resuelva no admitirla
y me sancione con presencias varias

lego los crujidos de mis viejas bisagras
también una tajada de mi sombra
no toda por que un hombre sin su sombra
no merece el respeto de la gente

lego el pescuezo recién lavado
como para un jueves de guillotina
una maceta con hierbabuena
y otra con un bionato que me hastía
ya que esta cargante convolvulácea
me está invadiendo el cuarto con sus hojas

lego los suburbios de una idea
un tríptico de espejos que me agrade
el mar allá al alcance de la mano
mis cóleras por orden alfabético
y un breve y curioso estado de ánimo
que todavía no se si es inocencia
o estupidez malsana
o alegría

sólo ahora lo advierto
en paredes y anaqueles y venas
en glándulas y techos y optimismos
me quedan tantas cosas por legar
que mejor las incluyo
en otro testamento
digamos el del viernes


Una triste despedida

Todavía

No lo creo todavía
estás llegando a mi lado
y la noche es un puñado
de estrellas y de alegría

palpo gusto escucho y veo
tu rostro tu paso largo
tus manos y sin embargo
todavía no lo creo

tu regreso tiene tanto
que ver contigo y conmigo
que por cábala lo digo
y por las dudas lo canto

nadie nunca te reemplaza
y las cosas más triviales
se vuelven fundamentales
porque estás llegando a casa

sin embargo todavía
dudo de esta buena suerte
porque el cielo de tenerte
me parece fantasía

pero venís y es seguro
y venís con tu mirada
y por eso tu llegada
hace mágico el futuro

y aunque no siempre he entendido
mis culpas y mis fracasos
en cambio sé que en tus brazos
el mundo tiene sentido

y si beso la osadía
y el misterio de tus labios
no habrá dudas ni resabios
te querré más
todavía.

Mario Benedetti (QEPD)


mayo 16, 2009

Para entonces...

Quiero morir cuando decline el día
en alta mar y con la cara al cielo,
donde parezca sueño la agonía
y el alma un ave que remonta el vuelo.

No escuchar en los últimos instantes,
ya con el cielo y con el mar a solas,
más voces ni plegarias sollozantes
que el majestuoso tumbo de las olas.

Morir cuando la luz retira
sus áureas redes de la onda verde,
y ser como ese sol que lento expira;
algo muy luminoso que se pierde.

Morir, y joven; antes que destruya
el tiempo aleve la gentil corona,
cuando la vida dice aún "Soy tuya",
aunque sepamos bien que nos traiciona.

Manuel Gutiérrez Nájera

mayo 15, 2009

Asunción de ti

Puedes querer el alba
cuando ames.
Puedes
venir a reclamarte como eres.
He conservado intacto tu paisaje.
Lo dejaré en tus manos
cuando éstas lleguen, como siempre,
anunciándote.
Puedes
venir a reclamarte como eras.
Aunque ya no seas tú.
Aunque mi voz te espere
sola en su azar
quemando
y tu sueño sea eso y mucho más.
Puedes amar el alba
cuando quieras.
Mi soledad ha aprendido a ostentarte.
Esta noche, otra noche
tú estarás
y volverá a gemir el tiempo giratorio
y los labios dirán
esta paz ahora, esta paz ahora.
Ahora puede venir a reclamarte,
penetrar en tus sábanas de alegre angustia,
reconocer tu tibio corazón sin excusas,
los cuadros persuadidos,
saberte aquí.
Habrá para vivir cualquier huida
y el momento de la espuma y el sol
que aquí permanecieron.
Habrá para aprender otra piedad
y el momento del sueño y el amor
que aquí permanecieron.
Esta noche, otra noche
tú estarás,
tibia estarás al alcance de mis ojos,
lejos ya de la ausencia que no nos pertenece.
He conservado intacto tu paisaje
pero no sé hasta dónde esté intacto sin ti,
sin que tú le prometas horizontes de niebla,
sin que tú le reclames su ventana de arena.
Puedes querer el alba cuando ames.
Debes venir a reclamarte como eras.
Aunque ya no seas tú,
aunque contigo traigas
dolor y otros milagros.
Aunque seas otro rostro
de tu cielo hasta mí.

mayo 14, 2009

Cuando casi mueres, renaces y yo muero (2° y última parte)

Luego de salir de ese trance cayó en un coma profundo... No pudo evitar ver unas fotos y ella estaba con aquél en un bar repleto de sillones dorados. Su mirada era distinta, en todas las imágenes se notaba un extraño fulgor en sus pupilas... Pero ese momento, ese espacio y ese lugar pertenecía a ese con nombre de artista renacentista. No podía entender cómo ella se encontraba con aquél tan solo unas horas después, con la misma ropa que le habían despojado en la tarde. Quizá con la misma tanga morada -que para ese momento ya no debería estar húmeda por los orgasmos- y con el olor de su "amante" impregnado por todo su cuerpo. Eso fue todo. Un vacío se abrió nuevamente para no encontrar reposo ni final. Nuevamente quiso decir adiós y dejó de verla por un mes, hasta que la vio otra vez luego de dejar en la cochera de su casa "El lado oscuro del corazón".

Inevitablemente planearon verse a final de mes, como ha ocurrido en los últimos meses, y entonces ocurrieron cosas excepcionales. La más importante es que terminaron desnudos y, por primera vez, ella no quiso contener ni un sólo gemido. Esta vez, con la lengua dentro de su vagina, dejó escapar un intenso orgasmo. Su cara siempre cambia, siempre es diferente. Sus labios se hinchan, el candor se agolpa en sus mejillas y las pupilas entonces se transforman en hojas, como de un libro, donde se lee todo lo que ella lleva adentro. Él le dijo que siempre será necesario desnudarla y hacerle el amor para que se de cuenta de lo que vive dentro de su cuerpo, en su corazón. Ese es el lenguaje que sólo él puede leer y entender.

Pero pareciera que ella rápidamente lo olvida. Aunque su cuerpo, su mente y su corazón digan lo contrario, ella cambia de chip de forma inmediata. Teme volar y entonces tira una ancla al piso para no viajar y despegarse lentamente de la cama. Asume el rol que le corresponde y sigue por la vida como si nada pasara...

In the mood for love

Una amiga me mandó este video sólo para recordar... lo comparto, es maravillosa la música, y la película más. Es ampliamente recomendada.

mayo 06, 2009

La vida y la muerte (Primera de muchas partes)

No hay lugar en la Tierra donde la muerte no pueda encontrarnos, por mucho que volvamos constantemente la cabeza en todas direcciones como si nos halláramos en una tierra extraña y sospechosa... Si hubiese alguna manera de resguardarse de los golpes de la muerte, no soy yo aquél que no lo haría... Pero es una locura pensar que se pueda conseguir eso...

Los hombres vienen y van, trotan y danzan, y de la muerte ni una palabra. Todo muy bien. Sin embargo, cuando llega la muerte, a ellos, a sus esposas, sus hijos, sus amigos, y los sorprende desprevenidos, ¡qué tormentas de pasión no los abruman entonces, qué llantos, qué furor, qué desesperación!...

Para empezar a privar a la muerte de su mayor ventaja sobre nosotros, adoptemos adoptemos una actitud del todo opuesta a la común; privemos a la muerte de su extrañeza, frecuentémosla, acostumbrémonos a ella; no tengamos nada más presente en nuestros pensamientos que la muerte... No sabemos dónde nos espera la muerte: así pues, esperémosla en todas partes. Practicar la muerte es practicar la libertad. El hombre que ha aprendido a morir ha desaprendido a ser esclavo.

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El nacimiento de un hombre es el nacimiento de su pena. Cuanto más vive, más estúpido se vuelve, porque su ansia por evitar la muerte inevitable se agudiza cada vez más. ¡Qué amargura! ¡Vive por lo que está siempre fuera de su alcance! Su sed de sobrevivir en el futuro le impide vivir en el presente.

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Hacer planes para el futuro
es como ir a pescar en el cauce seco de un torrente.
Nada sale jamás como hubieras deseado;
Renuncia, pues, a todos tus proyectos y ambiciones.
Si has de pensar en algo,
que sea en la incertidumbre de la hora de tu muerte...

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Cuando estás fuerte y gozas de buena salud,
nunca piensas en la llegada de la enfermedad;
pero ésta te golpea
con la fuerza repentina de un rayo.

Cuando estás absorto en cosas mundanas
nunca piensas en la cercanía de la muerte;
rápida, ella llega, como un trueno,
que estalla sobre tu cabeza.

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Esta vez, lo reservo sólo para mi

No voy a contar lo que viví la tarde de este 5 de mayo. Esta vez me lo guardo celosamente en mi memoria. Sólo he de decir que los estridentes gemidos fueron excepcionales. Pero si puedo compartir esta extraordinaria rola, de esas que están hechas perfectamente para que bailen encima de uno, al desnudo...



mayo 04, 2009

Bienvenidos al rito

Soy un profanador
Estoy desafiando al tiempo
Ya ves mi transgresión
Es procurar tenerte
El cielo entiende de mi obsesión
Está llegando a un límite
El desierto, al menos hoy
No parece, no parece tan...

Sueles encontrarme en cualquier lugar
Y ya lo sabes nada es casualidad
Tu misteriosa forma me lastimará
Pero a cada segundo estaré más cerca

Paralizándome
Jamás podré esperarte
Y no tengo porque esperar
En un altar de sacrificios
Solo meterme en tu ritual
Y descifrar tu enigma
Tal vez no hablar de más (shhh)
El silencio no es tiempo perdido

Sueles encontrarme en cualquier lugar
Y ya lo sabes nada es casualidad
Tu misteriosa forma me lastimará
Pero a cada segundo estaré más cerca

Desafiando al rito
Destruyendo mitos

Sueles encontrarme en cualquier lugar
Y ya lo sabes nada es casualidad
Tu misteriosa forma me lastimará
Pero a cada segundo estaré más cerca

Y desafiando al rito
Destruyendo mitos
Desafiando al rito
Destruyendo mitos

mayo 01, 2009

Qué semana...

04:00 AM, Mayo 1, 2009.

Mi trabajo me ha impedido escribir. No he podido ni siquiera comenzar la segunda parte de "Cuando casi mueres, renaces y yo muero". Pero estoy contento. La agenda vuelve a la normalidad, hago músculo, conozco gente, me relaciono con otras personas, hago contactos en las oficinas de comunicación social de las dependencias federales, ando de aquí para allá, escribo crónicas y las grabo, se publican en Eje Central ya sea en video (mi especialidad) o en texto, o en las dos versiones. Mi primer crónica escrita publicada es "Una ciudad que niega a apagarse" y sí, volví al Centro Histórico, ingresé a la Catedral Metropolitana, platiqué ahí dentro con un gran amigo, le conté tantas cosas y literalmente me "apapachó" un buen rato.

El fin de semana pasado Campanita me puso una película. Tuvo un tino impresionante. La recomiendo y no voy a decir ni un solo comentario de lo que me provocó. Dejo el trailer. Se llama "My sassy girl".




Además festejé el "anti-día del niño con otro video y Felipe Calderón tuvo la ocurrencia de recibir un avión chino con donativos médicos en el hangar de la Secretaría de la Defensa Nacional a la 1 de la mañana. Ya es muy tarde. Me voy a dormir. B-N-M-C.