julio 30, 2011

Sometimes You Can't Make It On Your Own

Tough, you think you’ve got the stuff
You’re telling me and anyone
You’re hard enough

You don’t have to put up a fight
You don’t have to always be right
 Let me take some of the punches
For you tonight

Listen to me now
I need to let you know
You don’t have to go it alone

And it’s you when I look in the mirror
And it’s you when I don’t pick up the phone
Sometimes you can’t make it on your own

We fight all the time
You and I… that’s alright
We’re the same soul

I don’t need… I don’t need to hear you say
That if we weren’t so alike
You’d like me a whole lot more

Listen to me now
I need to let you know
You don’t have to go it alone

And it’s you when I look in the mirror
And it’s you when I don’t pick up the phone
Sometimes you can’t make it on your own

I know that we don’t talk
I’m sick of it all
Can – you – hear – me – when – I -
Sing, you’re the reason I sing
You’re the reason why the opera is in me…

Where are we now?
I’ve got to let you know
A house still doesn’t make a home
Don’t leave me here alone…

And it’s you when I look in the mirror
And it’s you that makes it hard to let go

Sometimes you can’t make it on your own
Sometimes you can’t make it
The best you can do is to fake it
Sometimes you can’t make it on your own.

video

Sorry (Baby can I hold you)

Hace casi tres años publiqué esta canción y creo que tenía el mismo tiempo sin escucharla. La pongo de nuevo. Total este es mi espacio y aquí hago lo que se me pega la gana.

No es necesario decir que es una auténtica joya. Hermosa. Y además encontré una versión de Tracy con Pavarotti.

Sorry
Is all that you can't say
Years gone by and still
Words don't come easily
Like sorry, like sorry

Forgive me
Is all that you can't say
Years gone by and still
Words don't come easily
Like forgive, me forgive me

But you can say baby
Baby can I hold you tonight
Maybe if I told you the right words
At the right time you'd be mine

I love you
Is all that you can't say
Years gone by and still
Words don't come easily
Like I love you, I love you 


julio 20, 2011

Alex

Un viernes como todos los viernes tuve la genial idea de marcarle a su celular para vernos al anochecer o acordar una cita para vernos en los días siguientes. Luego de los acostumbrados saludos en forma de trabalenguas, quedamos que el miércoles de la siguiente semana nos veríamos para comer, quizá para repetir ese delicioso Sancocho que ya en otra ocasión la colombiana nos había preparado.

Pero ese miércoles y esa comida nunca llegaron.

...

Todos los días, sea de día, por la tarde, en la noche o de madrugada, inevitablemente recibo notificaciones/comunicados de cierta dependencia federal que me avisa de los logros en la lucha contra el narcotráfico, lavado de dinero y todos esos delitos que tienen que ver con la grave inseguridad que vive México desde hace unos años. También recibo cientos de notificaciones sobre los resultados en el ámbito cultural así como muchísimas invitaciones a presentaciones, conferencias de prensa o desayunos para justificar el presupuesto y conocer los próximos eventos que realizan las autoridades en dicha materia. En uno de tantos viernes, de regreso a casa borré sin leer todos esos correos. El fin de semana ya estaba encima y no tenía la menor intención de saber lo que ocurría en esos momentos. De hecho me puse a pensar si en ciertas oficinas de Comunicación Social la gente que ahí trabaja no tiene vida social, si no salen a bailar, a ponerse una infernal borrachera, a amarse o aunque sea a tener sexo.

...

La noche del domingo avanzó de forma prematura y eché de menos esas llamadas nocturnas cuando el fin de semana fallecía y una nueva semana comenzaba. Entre viejos recuerdos me quedé dormido y la mala costumbre de no apagar mi celular a un lado de mi cama mientras lo ponía a cargar interrumpió mi sueño con una notificación de Facebook. Una entrañable amiga me preguntaba, horrorizada, si ya me había enterado de lo que pasaba. Era un comunicado federal que presumía, de forma detestable, la detención de una persona en el aeropuerto internacional de la ciudad de México intentando viajar a Medellín (¿o era Calí?) con una cantidad considerable de dinero sin ser declarado ante las autoridades. Cuando leí el nombre y vi la foto me quedé pasmado, horrorizado. Esa imagen me lastimó y no podía creer lo que estaba leyendo/viendo. Era él. Era ese entrañable amigo con el que había hablado por teléfono unos días antes y con el que comería el miércoles siguiente.

...

Buscando más información me encontré, paradójicamente, con esto:

Inocentes... ¿Todo el año?


Viernes 28 de diciembre de 2007  

Soy, como la mayoría de mis compatriotas, una persona sin problemas económicos. La economía de mi país es la mejor de la región latinoamericana; este año creció en 3.9%. La pobreza se ha ido erradicando porque “el gobierno de la República cumple”. Somos un ejemplo a seguir en materia de seguridad; en las calles bajó el índice delictivo, ya no hay enfrentamientos. El tráfico de drogas va a la baja; dos de los tres cárteles fueron desmembrados el año pasado. En el campo se han fumigado casi todos los sembradíos de drogas. Puedo viajar cuando quiero y a la hora que quiero, para eso trabajo.

Estoy literalmente, como dicen algunos, en el limbo.

Después de usar un champú me creció cabello, una faja logró que mi panza consumiera más de 10 kilos. Como Lorena Herrera, no tendré celulitis gracias a las cremas Goicoechea, y con el Mforce mi pareja ha llegado a tanto que tuve que contratar a otras mujeres para no sentirlo desperdiciado.

No crean que digo mentiras, es sólo que todo me lo he creído como una inocente palomita, y ahí tienen la consecuencia. No crean que nací un 28 de diciembre, más bien me han ido formando con el paso de los días; soy algo así como un producto de los que escucho. Y en mi país, México, vaya que hay gente que tiene mucho que decir y que prometer.

Basado en la inocencia, éste sería el mexicano producto de las promesas y declaraciones, de las bromas que hacen pensar que todos los días festejamos el de los Santos Inocentes. En España y en Estados Unidos —donde las inocentadas no son en diciembre, sino el 1 de abril y se llaman april fools— por único día, las bromas se publican en los diarios. En México aparecen cotidianamente en radio y televisión, en boca de políticos, vendedores de productos o delincuentes.

Que la economía mexicana crecerá en 3.9%, que el champú Cre-C te hará ver unos centímetros de cabello, que la Procuraduría General de la República trabajará duro en el combate al narcotráfico o que una toalla femenina hará que desaparezca el olor del periodo menstrual. La situación llegó a tal grado en eso de las toallas, que la Procuraduría Federal del Consumidor obligó a Saba a insertar una leyenda en su publicidad : “La veracidad de la información contenida en este mensaje no ha sido comprobada por la Profeco”.

Lo malo es que no hay controles para todo. Así que en aquello de la creación de un millón de empleos, el presidente Felipe Calderón, para eximir sus culpas, sólo tendría que decir: “Inocentes electores que se dejaron engañar”.

Que la selección de Hugo Sánchez va a ganar la Copa América, jua, jua, jua. Que el salario mínimo subió, pero dos pesos, apenas para comprar un bolillo.

Tampoco fue necesario que fuera día de los Santos Inocentes para que Francisco Ramírez Acuña, secretario de Gobernación, saliera a decir que Tabasco se fue en limpio y sin muertos, a pesar de que por lo menos 300 personas reclaman desaparecidos.

El Día de los Santos Inocentes nada tiene que ver con una broma, sino con la matanza que ordenara el rey Herodes contra los niños que se encontraran en Belén (Judea) y así terminar con la vida del recién nacido Jesús. Con los años ese día se convirtió en la contención de lo que en la Edad Media se llamaban los “días de locura” —la semana de Navidad al Año Nuevo— y los concentró en el 28 de diciembre diciendo que ese día era preciso para hacer bromas.

No en México, donde las farsas políticas, financieras, tecnológicas, comerciales y criminales se llevan a cabo en cualquier momento con la intención de engañar a millones de ciudadanos. Pero parece ser que esto ha dejado de funcionar. De acuerdo con un sondeo realizado recientemente por EL UNIVERSAL, la inocencia quedó en el baúl de los recuerdos. En él participaron 577 personas, y casi 90% de ellas respondieron con un “no” cuando se les preguntó si creían en los productos “milagrosos”.

Si todas las mujeres pudieran verse como modelos, por qué sólo hay cinco o seis, reza un dicho acuñado en Estados Unidos.

En cada evento político se leen discursos con promesas que la gente sabe que sólo se quedarán ahí, en las palabras, porque son imposibles de cumplir.

Aunque la cara más cruel de estas inocentadas es la que muestra la delincuencia, que con toda impunidad y casi siempre con la colaboración de autoridades trata de timar a la gente generándole terror.

Todos los días, en promedio, 360 mexicanos reciben una llamada para pedirles dinero o tarjetas telefónicas a cambio de no dañar a un familiar.

Pese a que a casi todos nos ha pasado, y que muchos sabemos que se trata de una farsa, hay muchos que siguen creyendo el cuento y pierden el dinero y en algunos casos hasta la salud.

Sólo en un país como éste, en el que se mezcla corrupción endémica con inocentes de tiempo completo, se puede concebir la existencia de una oficina que trabaja las 24 horas con 12 empleados por turno para atender a quienes les han intentado sacar dinero con engaños. A esta oficina del Consejo Ciudadano de Seguridad Pública y Procuración del DF se comunicaron en sólo un mes más de 13 mil personas.

Y sólo creyendo que somos inocentes la Suprema Corte de Justicia nos puede vender que el góber precioso no violó las garantías de Lydia Cacho, cuando todos oímos hasta la saciedad su confesión telefónica.

Se puede jugar en los medios con bromas y decir que uno es una inocente palomita que se dejó engañar, pero sólo una vez.


...

Creo que ni siquiera guardé ese miserable correo donde anuncian la detención. Y tampoco diré o que ha pasado tras ese encarcelamiento. Tan solo quiero decir que lo extraño, que me duele mucho saber su condición y que espero que en poco tiempo lo pueda ver otra vez, tan sonriente, tan mujeriego, tan amigo. Espero que pronto le pueda besar la mejilla como siempre lo hacíamos cuando nos saludábamos. Espero también poder seguir aprendiendo tanto de esa persona que me ha dado mucho como amigo. Espero que pronto salga del infierno, no me importa si es inocente o es culpable. Es mi amigo y con eso me quedo.

Te extraño, Alex. Te extraño, Loco-Troco-Moroco-Tropo. Te extraño, Alejo. Te extraño, Suver. Y sí, ya lloraremos juntos cuando hayas salido de ahí. 


En ocasión de todos los finales

Yo nunca resistí las despedidas
   con su mezcla de muerte y precipicio
      con el aroma amargo de la finitud
                                     empalagando el ánimo
         con esa luz de hielo matutino
                      que penetra debajo de los párpados.

Yo nunca resistí las despedidas
      pero no sé por qué.
Me lo pregunto porque no ha supuesto
una sorpresa súbita casi ninguna de ellas.
He solido saber
con esa exactitud de los relojes
el lugar, el momento
   la documentación y el escenario
                                      en que sobrevinieron.

No hay engaño. El jueves diecinueve
era un jueves sin ti. Estaba escrito
mucho antes que las lágrimas
anunciasen el fin
          y todo fin es único.

Las despedidas son como el otoño
inevitables pérdidas
     vienen puntuales con aviso previo.
Nadie puede acusar de su tristeza
a la pequeña hoja tiritando dormida
                               en medio del camino.

De repente esa hoja me recuerda
los hoteles pintados de naranja.
Son dos cosas que llegan de otra época
                         igual que llega la bruma de noviembre.
Traen una carga de nostalgia limpia
sin traición ni sorpresa.
     Y sin embargo el alma
     no logra acostumbrarse en una vida.

Yo nunca resistí  las despedidas
porque en cada una de ellas se marchita la voz
de todas las personas que yo he sido
                                       y ya no puedo ser.

La mujer herida

Solamente si alguna vez amaste
               con uñas y con dientes
                sin red
                 sin salvavidas
aciertes a entender el vértigo insondable
que se extiende a los pies del desengaño.

Ella creyó encontrar la fuente del principio
cuando lo conoció, en medio de la tierra,
                  sin más escudo que su piel de hombre
          bruñida por el sol igual que el oro viejo.

Lo amó sin precipicios ni preguntas
tiernamente, en silencio
   con esa gratitud voluptuosa
      que provoca la lluvia en primavera.

Todo era tan sencillo.

Los versos inflamados de poetas infinitos
parecían seguirla a todas partes
   como si el corazón se hubiera convertido
                                en un fiel animal domesticado.

Porque no existe nada que perdure
una noche aprendió, como tantos lo hicieran
antes y después de ella,
que el amor es un río con cataratas propias
                                                  y remansos ajenos
que siempre desemboca en el océano.

Míralo de este modo: la vida te ha enseñado
siguiendo su costumbre de incansable maestra
   cómo el alma dibuja
       serenas cicatrices sobre viejas heridas.


Poema de Raquel Lanseros

julio 05, 2011

El último día de junio

"El último día de junio es el último día de la historia, el resto es cuestión de ustedes y también de nosotros"

con mi esperanza anual monótona (voy de ojalá en ojalá a los despueses)

me miro en esos rostros la máscara insolente de la edad

que tuve antes de terminar tan confianzudo con la muerte

repitiendo los mismos gestos por el mismo sueldo

ganándome la vida en esto de perderla entre papeles

desaprendiendo qué diablos pasa con el hombre

pero no hay vuelta que darle a nuestro orgullo"...

Y el último día de junio llovió mucho. Como si Dios estuviera desconsoladamente triste. O quizá el mundo estaba triste. O quizá era yo el que estaba así... Y aún así esperas que recuerde este día tan extraordinario mientras tu sigues temiendo en construir puentes que lleven a la felicidad?

El último día de junio no lo olvidé, es inevitable no recordarlo. Solo que mis felicitaciones, como siempre, están de sobra. Y sino, Mike & Little Rob lo pueden rebatir.

Salud.
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Falso abandono

No creas nunca creas este falso abandono
estaré donde menos lo esperes
por ejemplo en un árbol añoso
de oscuros cabeceos
estaré en un lejano horizonte
sin horas en la huella del tacto
en tu sombra y mi sombra
estaré repartido en cuatro o cinco pibes
de esos que vos mirás
y enseguida te siguen
y ojalá pueda estar de tu sueño
en la red esperando tus ojos
y mirándote.

Del multimencionado y publicado Poema Número Tres de Mario Benedetti.
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