septiembre 24, 2008

Garo

Ya no fue necesario llevarlo a un hospital. En una tarde lluviosa de domingo, Edgar Hadit no pudo seguir luchando y simplemente perdió la batalla. En infinidad de ocasiones había burlado a la muerte y se reía de ella. Conscientemente la enfrentó aunque cuando se libraban los momentos más álgidos del enfrentamiento su estado físico y mental eran otros. Y aún así resultaba victorioso. Sabía que estaba mal pero reconocía su grave enfermedad. Este domingo 21 de septiembre partió, se fue para siempre. La muerte se desquitó de todas las afrentas en las que había sido derrotada y se ensañó. Oficialmente fue un paro agudo al miocardio combinado con hipertensión mal atendida. Inevitablemente en mi cabeza se recrea la forma en que se fue de este mundo: sentado/acostado en una cama extraña, solamente con una cobija que ni era suya, en un cuarto que no era suyo y con personas que no pertenecían a su círculo familiar o de amistad. Ni siquiera un conocido. Probablemente murió solo. Seguramente sufrió mucho. Algún testigo de escasa reputación y en las mismas circunstancias dijo que de repente comenzó a temblar y de ahí ya no salió. No se sabe si estaba dormido o inconsciente, pero seguro estaba sufriendo con tanto dolor en sus entrañas. Una muerte triste para quien escogió morir presa del alcoholismo.

El acta de defunción dice que dejó de existir a las 4 de la tarde, justo en el momento en que yo veía una historia de Francis Ford Coppola que incluía sobornos, asesinatos y el auge de La Familia Corleone. Un poco después fui informado y para las seis de la tarde estaba en el lugar del deceso. Fue triste ver ahí a mi padre, a mi hermano y su esposa, pero sobre todo a mi hermana, fiel compañera de Edgar Hadit desde hacía unos 20 años.

Ellos se conocieron en la preparatoria, allá en Valle Dorado. Creo que en tercer semestre. Yo iba entrando a la misma prepa, y al principio no me cayó bien. Un buen amigo (que también asistía a ese colegio) quería andar con mi hermana y me pedía que se la presentara. Era el galancito de su generación y además era mi cuate. Y se lo presenté. Pero ella se decidió por Edgar y desde que comenzaron a ser novios lo amó hasta el último día de su vida. Creo que mi hermana se excedió en el amor. Como una canción de José José "dio de todo y sin medida...". Fue el amor de su vida y alguna vez quise encontrar a una pareja como mi hermana para que estuviera conmigo en todo momento, entregando todo lo humanamente posible. Ella lo hizo y nunca juzgaré si hizo bien o mal. Al fin y al cabo de su larga relación viven Lety, Héctor y Karla. Ah, y el conejito ese que no recuerdo su nombre.

Fue una triste partida. Edgar era un buen tipo pero nunca pudo desprender de su mano la botella de alcohol. Fue triste ver a su mamá, a su papá, a su hermano, a mi hermana, a mis sobrinos, a mis padres, mis hermanos, primos y amigos reunidos ahí por su deceso, con lágrimas resbalando por las mejillas. Fue triste verlo en el ataud pero más triste aún cargarlo de la fría plancha a una camilla para que fuera trasladado al velatorio. Su mirada estaba perdida, su cuerpo frío, endurecido, entumido. Fue triste decirle adiós de esa forma. Uno no escoge cómo morir pero seguramente como la de él no se la desearía a nadie, y menos para mi. Al fin y al cabo murió lejos de su familia, de su casa, de sus pertenencias, de su vida.

Adiós Edgar. Fuiste un hermano para mi. Que Dios te guarde. Algún día nos veremos. Adiós cuñao

septiembre 23, 2008

(82) Pictures Of You

I've been looking so long at these pictures of you
That I almost believe that they're real
I've been living so long with my pictures of you
That I almost believe that the pictures are
All I can feel

Remembering
You standing quiet in the rain
As I ran to your heart to be near
And we kissed as the sky fell in
Holding you close
How I always held close in your fear
Remembering
You running soft through the night
You were bigger and brighter and wider than snow
And screamed at the make-believe
Screamed at the sky
And you finally found all your courage
To let it all go

Remembering
You fallen into my arms
Crying for the death of your heart
You were stone white
So delicate
Lost in the cold
You were always so lost in the dark
Remembering
You how you used to be
Slow drowned
You were angels
So much more than everything
Hold for the last time then slip away quietly
Open my eyes
But I never see anything

If only I'd thought of the right words
I could have held on to your heart
If only I'd thought of the right words
I wouldn't be breaking apart
All my pictures of you

Looking so long at these pictures of you
But I never hold on to your heart
Looking so long for the words to be true
But always just breaking apart
My pictures of you

There was nothing in the world
That I ever wanted more
Than to feel you deep in my heart
There was nothing in the world
That I ever wanted more
Than to never feel the breaking apart
All my pictures of you

septiembre 17, 2008

Aunque no sea conmigo

El 15 de septiembre tuve que trabajar en el Zócalo capitalino. Tuve que hacer una croniquita y creo q no me salió tan mal. Sorprendentemente estuvo Celso Piña y su ballenato. Y sus canciones para cortarse las venas (como lo menciono en mi crónica). El título original de mi video es "Agúitados Gritos de Independencia", aunque no le hubiera quedado mal el de "Aunque no sea conmigo".

septiembre 15, 2008

Ausencia de Dios

Digamos que te alejas definitivamente
hacia el pozo de olvido que prefieres,
pero la mejor parte de tu espacio,
en realidad la única constante de tu espacio,
quedará para siempre en mí, doliente,
persuadida, frustrada, silenciosa,
quedará en mí tu corazón inerte y sustancial,
tu corazón de una promesa única
en mí que estoy enteramente solo sobreviviéndote.

Después de ese dolor redondo y eficaz,
pacientemente agrio, de invencible ternura,
ya no importa que use tu insoportable ausencia
ni que me atreva a preguntar si cabes
como siempre en una palabra.

Lo cierto es que ahora ya no estás en mi noche
desgarradoramente idéntica a las otras
que repetí buscándote, rodeándote.
Hay solamente un eco irremediable
de mi voz como niño, esa que no sabía.

Ahora qué miedo inútil, qué vergüenza
no tener oración para morder,
no tener fe para clavar las uñas,
no tener nada más que la noche,
saber que dios se muere, se resbala,
saber que dios retrocede con los brazos cerrados,
con los labios cerrados, con la niebla,
como un campanario atrozmente en ruinas
que desandara siglos de ceniza.

Es tarde. Sin embargo yo daría
todos los juramentos y las lluvias,
las paredes con insultos y mimos,
las ventanas de invierno, el mar a veces,
por no tener tu corazón en mí,
tu corazón inevitable y doloroso
en mí que estoy enteramente solo
sobreviviéndote.

septiembre 12, 2008

Poema 20


Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: «La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos».

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.

septiembre 11, 2008

SMS

Tuvo la necesidad de escribir en un papel los mensajes vía celular que había enviado/recibido. La tarde-noche que la vio partir con la cabeza cubierta de blanco -acompañada de un rugido motociclista- le envió todos los mensajes que llenaban la memoria de su teléfono móvil. Eran alrededor de 30. Sabía que no podía seguir guardándolos y en esos momentos se los devolvió. Le regresó -con la venia de la tecnología y la apurada lectura de algún metiche satélite espacial- todas las mentiras que tenía y que continuamente leía cuando estaba a solas. No las consideraba mentiras, las valoraba. Incluso ese, recibido después de las 3 de la mañana que decía: "Se me olvidó decirt q TE QUIERO MI CORAZON!!!". Creía en sus palabras, en lo que sentía. Hasta que se dio cuenta que todo eran mentiras.

Y se quedó con los mejores. Con los pocos que guardó. Con los que él escribió:

21:50:39
10/Jun/2008
Con fecha de hoy retiro de tu vida mis tropas de ocupación.
Me desentiendo de todos los invasores en cuerpo y alma.
En estos momentos capitulo, claudico, simplemente me rindo.
Nos veremos las caras en la tierra de nadie,
allí donde un ángel señala desde lejos, invitándonos a entrar:
"Se alquila paraíso en ruinas"...

00:17:56
30/May/2008
Esta noche la pasé en vela contando estrellas. Encontré la más hermosa, la más brillosa y la que más se parece a ti. Pero también es la más lejana... Para poder ir por ella debo atravesar todos los mares y luchar contra Neptuno; caminar diez mil kilómetros descalzo y enfrentar a Tonatiuh; recorrer desnudo los siete infiernos de Dante y robar una flama eterna. Y finalmente cruzar la Vía Láctea, impulsado por el viento, hasta la estrella. Además tengo que escribir un cuento...
Me dicen que tras enfrentar a los cuatro elementos naturales me darán tu corazón...
El último punto de este texto me dice que al menos ya tengo el cuento... ¿Y MI CORAZON sabe cuánto me falta para alcanzar mi estrella????


17:57:25
10/Feb/2008
"El más bello de los mares
es aquél que no hemos navegado.
El más bello de nuestros hijos
no ha nacido todavía.
El más bello de nuestros días
no lo hemos vivido aún.
Y lo más bello que hubiera querido decirte
no te lo he dicho todavía...

20:15:37
10/Nov/2007
Déjame que me pierda
en tus palabras.
Déjame ser el aire
entre tus labios,
un soplo vagabundo
en tu nuca,
la adrenalina
en tus besos,
la fatiga en tus sueños...



Y finalmente éste, que nunca mandó. Ya no fue necesario...



20:50:44
19/Jul/2008
Las despedidas pueden ser
hermosas y viles.
Decirle adiós a alguien
a quien amas es muy complicado...

septiembre 03, 2008

Cinismo

Quise entender todo lo que decías tras verte de frente luego de mes y medio de no hacerlo. En algún momento pensé que me pedirías que todo volviera a ser como antes: vernos de lunes a viernes, en horario de comida y un ratito después de las siete. Creo que pensabas eso, lo supuse. Y hasta ahora me sigo preguntando con qué intenciones lo hiciste: creo que quisiste regodearte en mi dolor para alimentar tu ego.

Hay cosas que no se pueden cambiar, como los sentimientos, pero de eso a creer a ciegas en las palabras, es otra cosa. Como dice Gustavo Cerati en una hermosa canción: "No hace falta tu cinismo/yo soy parte/y también soy el que parte/a nuevos rumbos... La estupidez triunfa en este juego/sé que dices la verdad/la conozco/te conozco/y no te creo...

Olvido

Se me olvidó tu nombre,
no recuerdo
si te llamabas luz o enredadera,
pero sé que eras agua
porque mis manos tiemblan cuando llueve.

Se me olvidó tu rostro y tu pestaña
y tu piel por mi boca transitada
cuando caímos bajo los cipreces
vencidos por el viento,
pero sé que eras luna
porque cuando la noche se aproxima
se me rompen los ojos
de tanto querer verte en la ventana.

Se me olvidó tu voz, y tu palabra,
pero sé que eres música
porque cuando las horas se disuelven
entre los manantiales de la sangre
mi corazón te canta.

agosto 12, 2008

Fácil de Engañar

Una amiga que se dedica a promocionar grupos argentinos en México, y que representa al sello discográfico PopArt México, me invitó hace unos días a escuchar el nuevo material de Los Pericos, esa banda que canta la extraordinaria "Pupilas lejanas". Ahora presentan "Lindo día", que viene incluido en el nuevo disco que han titulado "Pura Vida". Entre las canciones del nuevo álbum, y de anteriores, me encontré con esta joyita:

Fuiste un espejismo
Pero este es el final
Yo ya estoy cansado
de ser fácil de engañar

Me entregué
confié
y volví a caer
en la misma trampa que juré que nunca más..

Fuiste mi verdad
Fuiste mi adicción
pero ya no más
Adiós….

Me tenías en la jaula
Me sacabas a pasear
Me tirabas con un palo
que yo te iba a buscar

seguro estoy
que desperté
y que ya rompí
El círculo vicioso que tejiste sobre mí

fuiste mi verdad
fuiste mi adicción
pero ya no más
Adiós…

Decime a donde vas ,
a qué hora llegas.
La cárcel de tus celos fue,
como una señal.
Que gano o que pierdo yo,
así solías pensar.
Las sobras de tu plato fui,
pero nunca más.

Fuiste mi verdad
fuiste mi adicción
pero ya no más
Adiós

agosto 08, 2008

Lujuria 2.0

Estuviera mojada o seca, su mirada de pantera, combinada con esa imaginación de niña maldosa, hipnotizaba los ojos de él. La lujuria se desbordaba en la mirada de los dos. No podían soportar esta situación. Él estaba decidido a poseerla en las escaleras del segundo piso. Luego pensó que quizá sería una mejor idea llegar a la azotea y, debajo de la tormenta, penetrarla fuertemente, duro, expuestos al agua y a alguna mirada indiscreta de algún vecino. Luego bajar al piso, tomar un trago, un cigarro y, despojados de prejuicios, ropas mojadas y miradas voyeurs, disfrutarse mutuamente, lentamente, despacito, suavecito. Llenarse de besos, de mordidas, lamer sus cuerpos fríos, húmedos, rasguñarse, verse a los ojos erotizados, respirar con las bocas muy cercanas, hundir sus lenguas entre los dientes, contemplar sus cuerpos, sus caricias, las marcas en sus cuerpos, mezclar sus sudores, sus eyaculaciones, sus olores...

Finalmente él quería repetir esa maravillosa experiencia sexual. Y sabía que esta vez ella no partiría a las cinco de la mañana. Sabía -como ella lo aclaró en un mensaje de celular- que no se iría, que se quedaría...

agosto 07, 2008

Lujuria 1.0

Contó cada uno de los 56 escalones para subir al cuarto piso. Caminaba detrás de ella con pasos firmes, relajados. Ella comenzó a respirar más rápido a partir del tercer piso. Él caminaba detrás de ella y podía ver cada uno de sus movimientos, su cadencia, su brazos, su cabello, sus caderas. Al llegar a la puerta no pudo contenerse y, en un acercamiento como para insertar la llave en la chapa, la rodeó con sus brazos, aprisionándola. Su lengua buscó inmediatamente su cuello. Conocía perfectamente la debilidad en ese punto. Su mano izquierda soltó las llaves -que para ese momento ya estaban dentro de la chapa-, puso la mano en su vientre y comenzó a bajarla hasta el primer botón del pantalón. Siguió deslizando la mano hacia adentro y se percató que las bragas que ella llevaba puestas eran diminutas, muy pequeñas. Eso lo perturbó más. Recorrió con las yemas de los dedos la zona del pubis. Como para corresponder a esas sensaciones que comenzaba a sentir, ella hizo su brazo hacia atrás, su mano encontró la entrepierna de él y comenzó a subirla lentamente. En ese momento sus labios se encontraron y los alientos chocaron. Él comenzó a embriagarse con ese olor y ella notó que la temperatura de su cuerpo subía rápidamente. Sus mejillas se sonrojaron y apretó fuertemente su mano. Fue cuando la puerta se abrió y una tenue luz azul los hizo volver a la realidad.

Juntos entraron hasta donde están las sillas del Rey Arturo (y no Los Sillones) pero éstas fueron desdeñadas inmediatamente. Ella se hundió en el aterciopelado café y en un rápido movimiento desnudó sus pies y cruzó las piernas como si fuera a practicar yoga. El asiento le quedaba a la medida y hasta entonces se desprendió de la chamarra y la bolsa. También apagó el celular y encendió la lámpara ajustándola con colores franceses. Desde que se saludaron en la calle, a la hora acordada, ambos se deseaban. Se querían morder, besar, tocar, saborearse. Pero lo disimularon magistralmente como aguardando el momento preciso para llegar al clímax.

El ambiente se llenó poco a poco de lujuria. Platicaban de su trabajo, de su vida, de los nuevos tonos en la piel. Pero cada que sus ojos se encontraban se miraban intensamente. Ella quería ser penetrada, que él estuviera dentro de ella. Él quería oler cada rincón de su cuerpo, lamerlo, repartir un par de besos por cada poro en su piel. Así, la plática fluía y los personajes de esta historia se fueron desprendiendo de sus ropas. Unos tragos, bocanadas de humo y en pocos momentos ya estaban prácticamente desnudos. Una gota de lícor de café cayó en el pezón contraído de ella, lo que provocó que el resto de su piel se erizara. Desde que la puerta se abrió no habían vuelto a tocarse, a besarse. Parecía un acuerdo mutuo y mudo. La lujuria, el deseo, el pecado, lo impuro se fue acumulando.

Fue entonces cuando él la miró semidesnuda con toda esa carga erótica que había acumulado. Recorrió sus ojos sobre sus senos. Hizo una larga pausa en los pezones y luego los ojos comenzaron a mirar hacia abajo, avanzando centímetro a centímetro de su piel. Su vientre se fue erizando y ella, maliciosamente, comenzó a tocar su sexo por encima de esa pequeña tanga. Un pequeño espasmo la sacudió y siguió frotando su clítoris. Él no perdía detalle de nada y con su mano izquierda movió una de sus largas piernas. El interior de su muslo le comenzó a provocar una exaltación fálica, que de inmediato ella notó. No más toqueteos entre ambos. Él se levantó y cogió su pene erguido, la presión comenzaba a incomodarle. Una de las esquinas de la parte delantera de las bragas de ella, húmedas, se hizo a un lado y permitió que, en esa deliciosa humedad, ella introdujera un dedo. Un nuevo espasmo la sacudió. Con esa malicia, los ojos de ella no dejaban de ver el rostro atormentado de él. Delicadamente introducía un dedo y lo retiraba con la misma delicadeza que cuando lo introducía. Él no tuvo más remedio que ingerir, de un golpe, el Jack Daniels que se enfriaba en su vaso...

Y la historia queda en el aire, en stand by, en espera, hasta que él reciba la primera respuesta...

agosto 06, 2008

Ahora sé lo que es perder

"Lo que te hace falta es una buena cogida, es solamente eso. No creas en el desencanto ni en el amor y mucho menos en el desamor. Tan solo es un arranque de soledad. Una crisis. Con una buena dosis de sexo se te evapora de la sangre, de la mente y del corazón. Y cuando se condense nuevamente dentro de tu cuerpo, repite la dosis. Fíjalo en tu mente y en un par de meses estarás sanado..."

Thatcher se sabía inteligente, sabia en sus palabras. Las había utilizado al pie de la letra en su última decepción amorosa cuando huyó a Barcelona el verano pasado. Se había marchado con el corazón destrozado, en cachitos, guardado en un sobre amarillo con cientos de pedazos estrujados. En ese momento compartía la infalible receta a un extraño pero conocido "amigo".

Ella, una mujer altiva, amante del flamenco, que siempre calza refinados tacones de al menos 11 centímetros de altura y que con desdén paga dos mil pesos por un par de horas de clase al mes para desarrollar sus capacidades con una de las mejores bailarinas españolas de abolengo en esa corriente dancística/musical; ella, que se asume como una integrante más de ese póker de mujeres adictas al Sexo y La Ciudad, intentaba ponerse en el lugar de Velouria --protagonista intangible de esta historia-- y sin miramientos enfatizó, le echó en cara (con su pragmática forma de ver la vida), los argumentos más profundos que rebotaban en la cabeza de McPhisto, uno más de los idealistas-soñadores-enamorados que circulan en este mundo.

"Ni tu ni yo podemos ir pensando por la vida que queremos una relación sin compromisos. A pesar de que me llevas ocho años, ya no tenemos edad para eso. Inevitablemente nos pasa, a tu generación y a la mía, que cuando comienzas a salir con alguien y que con el tiempo se consolidan lazos de cariño, deseo, confianza o amor, de forma innegable piensas en una relación más formal que invariablemente te lleva a pensar en el corto plazo a vivir juntos, a compartir más tiempo, más espacios y la vida misma. No estoy de acuerdo en que comiences una relación y sólo busques divertirte un rato o "amarse" de lejos. Para eso tienes amigas que podrían pasar la noche en tu casa y partir a las cinco de la mañana luego de una noche de sexo. Y ellas partirán de tu cama con una agradable sensación de volver a verte para repetir la misma dosis. Sexo puro, delicioso y sin ningún tipo de obligaciones. Creo que Velouria está en esa situación y está atemorizada de reconocer cuánto te ama. O simplemente no te ama. Probablemente le falte vivir más cosas o quizá tenga otros asuntos que resolver en su vida antes de desear eso. En lo que sí estoy de acuerdo contigo es que debió ser honesta en todo momento. Creo que no fue agradable ver cómo se alejaba de ti con la cabeza cubierta de blanco y sus brazos rodeando el cuerpo de aquél que alguna vez (y seguramente en este momento) sea el dueño de sus pensamientos y su corazón..."

En ese momento McPhisto comenzó a dislocar la mente. A lo lejos seguía escuchando la voz de Thatcher pero comenzó a elaborar en su cabeza una analogía: veía cómo Velouria -de jeans azules y chamarra negra que provocaba un fuerte contraste con el blanco de su casco- se perdía de su vista en una motocicleta con Miguel Ángel. Y esa escena la contrastó con la primera ocasión en que ella pasó la noche con McPhisto. Esa vez no hubo un fuerte rugido del motor que salía por el escape de la motocicleta, mucho menos llegó por ella en un automóvil espectacular o último modelo hasta su casa. De hecho la citó afuera de una estación del metro y la tomó de la mano para sumergirla al subterráneo. Siempre viajando en transporte colectivo, aquella tarde-noche ella lucía un par de tonalidades azules -en sus jeans y en su ropa interior- que hacían juego con el color de las sábanas y el edredón en el departamento de McPhisto. Él era el "ganador", ella quería estar con él, quería verlo, quería acostarse con él, quería que él estuviera dentro de ella.

Pero la última vez, aquella que la vio alejarse con su casco blanco, fue el motociclista, Mike, al que prefirió, al que quería ver, abrazar, oler. Por eso ella le canceló la cita e inventó pretextos a McPhisto --cuyo alter-ego le permite desdoblarse como un 'rockstar'. Dejó de contestarle el teléfono porque simplemente quería estar con su ex novio y no con ese loco enamorado que conoció en su trabajo.

Y fue en ese momento cuando a McPhisto se le partió el corazón. Tuvo la dignidad necesaria para recoger, frente a ella y su acompañante motorizado, lo poco que pudo rescatar de su corazón. Sin decir una palabra, sin un reclamo (al fin y al cabo nunca tuvo argumentos para hacerlo) la vio alejarse. Vio cómo su ego estallaba en sus manos, en su pecho. En su cabeza y sus oídos podía escuchar partes de esa canción que lo ensordecía: "En llamas me acosté, en un lento degradé. Supe que te perdí... Una rápida traición, salimos del amor. Tal vez me lo busqué... Los celos otra vez... Si no olvido, moriré... ¿Qué otra cosa puedo hacer??? Ahora sé lo que es perder... Y otro crimen quedará sin resolver".

Y no hubo más. Con el dolor encima, a cuestas, adentro, enfrente, a su alrededor, lamentó que las cosas tuvieran que terminar así...

McPhisto tan solo quiso compartir tiempo, espacio y su corazón con ella. Quiso estar a su lado en momentos difíciles, en momentos felices, quiso verla desnuda, en pijama, en pants, sin maquillaje, con botas, con tacones, con tenis, en traje de baño, con un vestido plateado o verde, a un lado de su cama, con sostén y tanga o desnuda. Simplemente verla. Sin que en la calle alguien los viera y se encendiera la alarma porque podrían ir tomados de la mano o abrazados, o poder acompañarla hasta su casa y que la furia de su padre no se desatara (¿o la de Migel Ángel?). Y que cuando escudriñara sus ojos supiera que lo hacía con honestidad. McPhisto tenía esa cualidad y por eso cuando la observaba así podía descifrar los mensajes ocultos que se escondían en sus ojos. Pero esa mentira nunca la advirtió, nunca la vio pasar. Nunca se dio cuenta que siempre estuvo presente. Lo imaginó, incluso se lo preguntó, pero las respuestas ambiguas siempre fueron las mismas. Por eso alguna vez él le cantó a ella: "Quiero ser el único que te muerda la boca..."

Y quiso compartir momentos con ella... En una playa, en una fiesta, con sus amigos, en otro país. Tan solo quiso compartir espectaculares vistas en un mirador, estar a su lado en un concierto de Gondwana o The Cure o Café Tacvba, en una pista de hielo, en Puerto Rico o Praga, caminar a su lado por la calle, ver el atardecer o mojarse en la lluvia o pasear por las calles. Tomarse fotos juntos, abrazados, cercanos... Quiso darle todo su corazón.

Pero ella lo desdeñó. No fue honesta. No le pudo decir que simplemente estaban en mundos diferentes. Que ella tiene otro ritmo de vida, que ella pertenece a otro lugar. Que sus caminos no podían ser compatibles y que por nada del mundo lo dejaría entrar en su vida. A pesar de que podía darse cuenta que él estaba completamente enamorado. A pesar de que para ella, McPhisto iba a ser "muy especial". A pesar de que ella sabía perfectamente lo que sentía por él y que siempre negó, se negó...

No fue honesta para decirle a sus ojos que pensaba en otro hombre, ese con nombre de artista italiano del siglo XV. Ese con el que iba a fiestas en Acapulco o a bodas irlandesas. Nunca le pudo decir la verdad. Nunca le dijo que en su corazón aún está presente el dichoso Mike. Quizá hubiera sido más fácil lidiar con eso que encontrarse con una mentira levantada súbitamente en forma de muro cuando viajas a 180 km/h.

Pero se apareció nuevamente el motorizado Mike, Miguel Ángel. O quizá nunca desapareció de su vida, y menos, de su corazón...

julio 25, 2008

Crimen

La espera me agotó
No sé nada de ti
Dejaste tanto en mí.
En llamas me acosté
En un lento degradé
Supe que te perdí.

¿Qué otra cosa puedo hacer?
Si no olvido, moriré
Y otro crimen quedará
Otro crimen quedará
sin resolver.

La rápida traición
Salimos del amor
Tal vez me lo busqué.
Mi ego va a estallar
Ahí donde no estás
Los celos otra vez.

Qué otra cosa puedo hacer?
Si no olvido, moriré
Y otro crimen quedará
Otro crimen quedará
sin resolver

No lo sé
Cuanto falta? no lo sé
Si es muy tarde? no lo sé
Si no olvido, moriré.
Qué otra cosa puedo hacer?
Qué otra cosa puedo hacer?
Ahora sé lo que es perder

Y otro crimen quedará
Otro crimen quedará
Sin resolver

Curar

Espero curarme de ti en unos días. Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible. Siguiendo las prescripciones de la moral en turno. Me receto tiempo, abstinencia, soledad.

¿Te parece bien que te quiera nada más una semana? No es mucho, ni es poco, es bastante. En una semana se puede reunir todas las palabras de amor que se han pronunciado sobre la tierra y se les puede prender fuego. Te voy a calentar con esa hoguera del amor quemado. Y también el silencio. Porque las mejores palabras del amor están entre dos gentes que no se dicen nada.

Hay que quemar también ese otro lenguaje lateral y subversivo del que ama. (Tú sabes cómo te digo que te quiero cuando digo: «qué calor hace», «dame agua», «¿sabes manejar?», «se hizo de noche»... Entre las gentes, a un lado de tus gentes y las mías, te he dicho «ya es tarde», y tú sabías que decía «te quiero»).

Una semana más para reunir todo el amor del tiempo. Para dártelo. Para que hagas con él lo que quieras: guardarlo, acariciarlo, tirarlo a la basura. No sirve, es cierto. Sólo quiero una semana para entender las cosas. Porque esto es muy parecido a estar saliendo de un manicomio para entrar a un panteón.

Chau #3

Te dejo con tu vida
tu trabajo
tu gente
con tus puestas de sol
y tus amaneceres.

Sembrando tu confianza
te dejo junto al mundo
derrotando imposibles
segura sin seguro.

Te dejo frente al mar
descifrándote sola
sin mi pregunta a ciegas
sin mi respuesta rota.

Te dejo sin mis dudas
pobres y malheridas
sin mis inmadureces
sin mi veteranía.

Pero tampoco creas
a pie juntillas todo
no creas nunca creas
este falso abandono.

Estaré donde menos
lo esperes
por ejemplo
en un árbol añoso
de oscuros cabeceos.

Estaré en un lejano
horizonte sin horas
en la huella del tacto
en tu sombra y mi sombra.

Estaré repartido
en cuatro o cinco pibes
de esos que vos mirás
y enseguida te siguen.

Y ojalá pueda estar
de tu sueño en la red
esperando tus ojos
y mirándote.

julio 23, 2008

Don't tell no lie

Un buen amigo me preguntó hasta dónde quería llegar contigo.
"Nunca tuvo ni principio ni fin. ¿A dónde pensaba llegar? La vida es muy corta para quedarte estancado. Uno debe pensar con malicia sin ser prejuicioso..."

Las personas invocamos a nuestros ídolos, nos ponemos sus nombres en los mensajeros instantáneos, en las cuentas de correo, usamos sus fotos como avatares, los idolatramos pero... ¿también tratamos de seguir su filosofía, su proyecto de vida? ¿Aspiramos a ser mejores cada día, a coincidir con lo que hagan a favor de la vida o de la humanidad? Por algo los convertimos en ídolos, en modelos de vida a seguir, pero no retomamos su filosofía. Simplemente por que son buenos economistas o estadistas, grandes músicos o luchadores sociales... Y así conozco a Camilo, a Margaret Thatcher, a Bono, a Slash, a Pink Panter, a McCartney, a Palmeiras, al Auditor de Dios, a la APPO, a Mick Jagger, a Tom York, a TakeshiKoyiChivigón, a Carlos V, a Lynda Vangelis, al Ninja Gaiden, a la Princesa, a Valquiria.

Y conozco a alguien que ama la filosofía de Bob Marley y en general del movimiento rastafari. Es una enamorada del reggae aunque esta corriente musical
no forma parte del Orden Ceremonial Rastafari. Y me viene a la mente esa canción del maestro Marley, que supongo ella sigue al pie de la letra como filosofía de vida: Natural Mystic. Esta es la letra:

There's a natural mystic blowing through the air;
If you listen carefully now you will hear.
This could be the first trumpet, might as well be the last:
Many more will have to suffer,
Many more will have to die - don't ask me why.

Things are not the way they used to be,
I won't tell no lie;
One and all have to face reality now.
'Though I've tried to find the answer to all the questions they ask.
'Though I know it's impossible to go livin' through the past -
Don't tell no lie.

There's a natural mystic blowing through the air -
Can't keep them down -
If you listen carefully now you will hear.


There's a natural mystic blowing through the air.

This could be the first trumpet, might as well be the last:
Many more will have to suffer,
Many more will have to die - don't ask me why.

There's a natural mystic blowing through the air -
I won't tell no lie;
If you listen carefully now you will hear:
There's a natural mystic blowing through the air.
Such a natural mystic blowing through the air;
There's a natural mystic blowing through the air;
Such a natural mystic blowing through the air;
Such a natural mystic blowing through the air


Y entonces por qué me mintió?????


julio 22, 2008

¿Just like heaven?

"Muéstrame como haces ese truco,
el que me hace gritar", dijo ella...
Y puso sus brazos alrededor de mi cuello.
"Muéstrame cómo lo haces
y te prometo que me escaparé contigo".

Girando en esa vertiginosa orilla,
besé su rostro y besé su cabeza.
Y soñé con todas las diferentes maneras
que tenía para hacerla brillar.
"¿Por qué estás tan lejos?" dijo ella,
"¿Por qué nunca sabrás que estoy enamorada de tí?
¿Que estoy enamorada de ti?".

Tú, suave y única.
Tú, perdida y solitaria.
Tú, extraña como los ángeles.
Bailando en los más profundos océanos,
girando en el agua, eres como un sueño...

La luz del día me despertó.
Debo de haber estado dormido por días...
Y moviendo mis labios para respirar su nombre,
abrí mis ojos.
Y me encontré solo, solo.
Solo sobre un mar de rabia
que se robó la única chica que amé
y que la ahogó profundamente dentro de mí.

Tú, suave y única
perdida y solitaria...

Tú, igual al cielo.

julio 01, 2008

God Part 2



Don't believe the devil
I don't believe the book (2)
But the truth is not the same
without the lies he made up
I don't believe in excess success is to give
I don't believe in riches
but you should see where I live
I... I believe in love

Don't believe in forced entry
I don't believe in rape
But everytime she passes by
wild thoughts escape
I don't believe in deathrow,
skidrow or the gangs
Don't believe in the Uzi
it just went off in my hand
I... I believe in love

Don't believe in cocaine
I got a speedball (3) in my head
I could cut and crack you open (4)...
did you dear what I said?
Don't believe them
when they tell me there ain't no cure
The rich stay healthy
the sick stay poor
I... I believe in love

I don't believe in Goldman
his type like a curse (5)
Instant karma's gonna get him
if I don't get him first
I don't believe that Rock 'N Roll
can really change the world
As it spins in revolution spirals and turns
I... I believe in love

I don't believe in the 60's
in the golden age of pop
You glorify the past
when the future dries up
I heard a singer on the radio
late last night
Says he's gonna kick the darkness
till it bleeds daylight
I... I believe in love

I feel like I'm falling
like I'm spinning on a wheel
It always stops beside a name
a presence I can feel
... I believe in love

junio 02, 2008

Aún recuerdo

Hace unos días soñé con tus piernas. Recuerdo tu pantalón a un costado de mi cama. Una tenue luz rojiza me guió por toda tu piel hasta llegar a la boca. Besos, lenguas, pezones, mordidas, orgasmos. Posturas incómodas y tus manos empujando la pared, como si estuvieran atadas y te impidieran tocarme, pero sí sentirme muy dentro de ti. Tu espalda arqueada y tus caderas encima de las mías. Aún tengo las hendiduras en la espalda por esas uñas.

Y también recuerdo con regocijo los gemidos ahogados con besos y tu atención al escucharme mientras mis dedos marcaban circunferencias en tus pezones. Recuerdo la cena de esa noche, las bebidas, el tabaco y la amenaza latente de lluvia. Cansancio, agotamiento y otras batallas para conquistar tu espalda, tu cuello y tu cadencioso movimiento.

Además recuerdo el primer movimiento. Implacable. Una navaja directa a la yugular, a tu cuello, y de ahí a tus senos, a tu sexo, a tu lengua. De los frenéticos besos. De la paciencia para penerarte, chuparte, lamerte, morderte. En tu vientre, en tus hombros, en tus pezones, entre tus piernas.

Y también recuerdo que partiste a las cinco de la mañana...