Poesía, imagen, video, amor, desamor, música, nuevas tecnologías, periodismo. Espacio de un ser humano que vive con esas premisas que mueven su vida; que deambula por el tiempo con los recuerdos de Octavio Paz, Bono, el 'Sup', Jesucristo. Siempre de la mano, y en el corazón, con una Campanita explosiva. Una Zyanbomba. Un amor. One.
julio 23, 2009
¿Qué más?
acúname vientréame siénteme encímame enséñame ensiéname líbrame galópame azúlame hembréame hermáname mañáname espíname acéchame hamácame amárrame amásame ensélvame enrédame abrílame lámeme alméame enciéndeme saetéame estoquéame insómniame enllúviame alégrame enborráscame ventáname enhójame deshójame enrámame ármame desálmame amórame achíname enchínchame enlúname endiósame resábiame
aguitárrame astíllame ampárame enrúmbame embálame enrámame recórreme empálmame enmúgrame encuéntrame enlúchame encúbreme estréllame asómbrame desgárrame enguérrame siénteme arrodíllame sujétame corcélame cabálgame revélame aquiétame afírmame enceguéceme marinéame rásgame arrincóname enzaguáname aléjame azuléjame azafráname
luciernágame castáñame coróname corazóname espárceme arbólame puéblame algazárame avelláname alborózame conténtame camíname gózame estrújame ultrájame bullaranguéame desgárrame esperánzame golpéame lácerame quémame arómame guerréame fréname desenfréname acentúame extenúame persígname apresúrame jardinéame solápame endiósame endiáblame cascájame despiértame encántame hechízame solicítame necesítame neblíname échame deséchame entiérrame destiérrame desentiérrame mátame
Mentiras
se vuelve una verdad
una verdad repetida mil veces
se vuelve una mentira
Las cosas nunca son lo que parecen
y desaparecen
cuando te encuentras con una mentira
descubres la verdad
Lo que sucede en este loco mundo
nunca es lo mismo para los que miran
lo que para unos es una verdad
puede para otros ser una mentira
No importa nada de lo que se diga
pues las palabras son para mentir
hay otras formas de decir las cosas
que no se pueden contradecir
La verdad es una mentira en los ojos de quien la mira
Hay quien miente para hacer el bien
hay quien miente sin mirar a quien
hay verdades que no puedes creer
y otras que prefieres no saber
hay quien miente por amor
hay quien miente para no sentir dolor
hay quien miente para olvidar
hay quien miente para no llorar
La verdad es una mentira en los ojos de quien la mira.
julio 22, 2009
24 de enero 2008
No quiero saber que estas muriendo o que tu alegría se fue por la coladera, de verdad nunca quise que todo lo nuestro terminara asi, siempre trate de ser lo mas sincera contigo, trate de esclarecer las cosas para los dos, pero al final no pudimos evitar el involucrarnos mas de lo que habíamos platicado en un inicio, yo te podría decir muchas cosas que pienso y que siento por ti, asi como la importancia que te doy y lo que signifcas para mi, pero creo que no serviria de nada, seguiría siendo contradictorio e incongruente de mi parte.
Despues del viernes entendí que para nosotros es el todo o nada y por mucho que yo lamente esto a lo mejor no cambiará, como te dije una vez no megusta ser algo negativo en tu vida, algo que en lugar de hacerte feliz te lastime.
No me gusta como me siento cada vez que te veo, me dolio mucho ver como en un momento todo tuvo que terminar... como ya no me quieres ver y como te pesa el tan solo saludarme, te veo de lejos, te veo pasar y no sabes como me gustaría que las cosas fueran diferentes.
Te quiero boquita! mucho! te extraño!!!!!!"
julio 20, 2009
Buzón de voz
Espero que alguien que estuvo en El Péndulo suba esa versión a Youtube... con mi celular fue imposible grabarlo. Y siento haber hecho esa llamada.
julio 17, 2009
A través / Por tu cuerpo
escribo lo que me dicta
el movimiento de tus pestañas.
Mis manos
abren las cortinas de tu ser
te visten con otra desnudez
descubren los cuerpos de tu cuerpo
Mis manos
inventan otro cuerpo a tu cuerpo.
Entro en ti,
veracidad de la tiniebla.
Quiero las evidencias de lo oscuro,
beber el vino negro:
toma mis ojos y reviéntalos.
Una gota de noche
sobre la punta de tus senos:
enigmas del clavel.
Al cerrar los ojos
los abro dentro de tus ojos.
En su lecho granate
siempre está despierta
y húmeda tu lengua.
Hay fuentes
en el jardín de tus arterias.
Con una máscara de sangre
atravieso tu pensamiento en blanco:
desmemoria me guía
hacia el reverso de la vida.
--
Y este es el otro
--
Voy por tu cuerpo como por el mundo,
tu vientre es una plaza soleada,
tus pechos dos iglesias donde oficia
la sangre sus misterios paralelos,
mis miradas te cubren como yedra,
eres una ciudad que el mar asedia,
una muralla que la luz divide
en dos mitades de color durazno,
un paraje de sal, rocas y pájaros
bajo la ley del mediodía absorto,
vestida del color de mis deseos
como mi pensamiento vas desnuda,
voy por tus ojos como por el agua,
los tigres beben sueño de esos ojos,
el colibrí se quema en esas llamas,
voy por tu frente como por la luna,
como la nube por tu pensamiento,
voy por tu vientre como por tus sueños,
tu falda de maíz ondula y canta,
tu falda de cristal, tu falda de agua,
tus labios, tus cabellos, tus miradas,
toda la noche llueves, todo el día
abres mi pecho con tus dedos de agua,
cierras mis ojos con tu boca de agua,
sobre mis huesos llueves, en mi pecho
hunde raíces de agua un árbol líquido,
voy por tu cuerpo como por un bosque,
como por un sendero en la montaña
que en un abismo brusco se termina
voy por tus pensamientos afilados
y a la salida de tu blanca frente
mi sombra despeñada se destroza,
recojo mis fragmentos uno a uno
y prosigo sin cuerpo, busco a tientas...

El amor, la poesía
11
Ella no sabe armar lazosPone los ojos sobre su belleza
Fácil qué fácil seducir
Y son sus ojos los que la encadenan
Ella se apoya sobre mí
Y sobre ella misma tiende
La red de las caricias
17
Con una sola cariciaTe hago brillar en todo tu esplendor
29
Hacía falta que un rostroRespondiese a todos los nombres del mundo
PAUL ELUARD
(VERSIONES DE OCTAVIO PAZ)
julio 16, 2009
No juegues a insistir
Las excusas ya existían antes de ti
No, no me mires como antes
No hables en plural
La retórica es tu arma más letal
Voy a pedirte que no vuelvas más
Siento que me duelas todavía aquí
Adentro
Y que a tu edad sepas bien lo que es
Romperle el corazón a alguien así
No se puede vivir con tanto veneno,
La esperanza que me dio tu amor
No me la dio más nadie,
Te juro, no miento
No se puede vivir con tanto veneno
No se puede dedicar el alma
A acumular intentos
Pesa más la rabia que el cemento
Espero que no esperes que te espere
Después de mis 26
La paciencia se me ha ido hasta los pies
Y voy deshojando margaritas
Y mirando sin mirar
Para ver si así, te irritas y te vas
Voy a pedirte que no vuelvas más
Siento que me duelas todavía aquí
Adentro
Y que a tu edad sepas bien lo que es
Romperle el corazón a alguien así
No se puede vivir con tanto veneno
La esperanza que me dio tu amor
No me la dio más nadie
Te juro, no miento
No se puede morir con tanto veneno
No se puede dedicar el alma
A acumular intentos
Pesa más la rabia que el cemento
Sí, irremediablemente fui seducido por esta letra de una cantante colombiana. Gracias a Alvarito por ser fan de Shakira y poder escuchar con detenimiento esta letra. Fiel reflejo de muchas cosas.
julio 14, 2009
Carta de amor (lettera amorosa)
Si las entrecortadas palabras
No han podido hasta ahora,
Oh bello ídolo mío
Desvelaros mi llama de amor,
Leed esta nota,
Creed en este papel,
En este papel en el que
Bajo forma de tinta mi corazón fluye.
Aquí descubriréis
Aquellos internos pensamientos
Que con pasos de amor
Mi alma recorren;
También veréis arder mi fuego
En vuestra belleza
Como en su propia esfera.
Y no hay parte en Vos que,
Con invisible fuerza de amor,
No me atraiga;
Ya no soy otra cosa
Sino de vuestra belleza presa y trofeo.
A vosotros me dirijo, oh cabellos,
Mis queridos lazos de oro.
¡Ay! ¿Cómo podría ponerme a salvo
Si como lazos mi alma engarzasteis
Y como oro la comprasteis?
Pues vosotros, vosotros sois
Cadena y precio de mi libertad.
Mis preciosos estambres,
Mis divinas hebras rubias,
Con vosotros la eterna parca
En el fatal huso de mi vida devana;
Vosotros, vosotros, cabellos de oro,
Vosotros sois las chispas y los rayos
De aquella que es todo mi fuego.
Pero si chispas sois
¿A qué se debe que en todo momento,
Contra la usanza del fuego, descendáis?
¡Cómo os conviene descender para alcanzar
La mansión celestial a la que aspiráis!
Oh centro de mi sufrimiento, oh paraíso
Que reposa en este bello rostro.
Mi querida salva de oro,
Riquísimos cabellos,
En vosotros Amor urdió este laberinto
De donde mi alma no logrará salir.
Que la muerte rompa las ramas
Del precioso bosque
Y de la frágil carne
Separe mi espíritu,
Pues entre frondas tan bellas
Permaneceré prisionero
Convertido en gélido polvo y desnuda sombra.
Dulcísimos vínculos,
Mi bella lluvia de oro,
Que sueltos caéis
De aquellas ricas nubes
Donde recogidos permanecéis,
Al caer formáis
Preciosas tempestades
Y como olas de oro vais mojando
Escollos de leche y orillas de alabastro.
Muere súbitamente
(Oh milagro eterno
De amoroso deseo)
Entre tan bellas tempestades
Mi corazón consumido.
Pero ya me invita la hora;
Oh fiel mensajera de mi afecto,
Querida carta de amor
Que de mi pluma te separas,
Ve, y si Amor y el Cielo
Benévolos consienten
Que el rayo de los bellos ojos no te abrase,
Albérgate en el bello seno;
Quién sabe si no alcanzarás
Desde tan feliz lugar,
A través de senderos de nieve,
Un corazón de fuego.

CLAUDIO ACHILLINI
(VERSIÓN DE MERCÈ TORRA I BOU)
julio 13, 2009
Un cuento azul: La primera vez...
Y seguía despierto...
Para ella, que nunca le ha funcionado el sentido de la ubicación, aquello era tan gutural como viajar a una parte surreal de algo que sabía que existía, pero que no imaginaba vivirlo debajo de las luces marchitas de las calles. Los pasos resonaban por las viejas placas de cemento y de repente llegó el calor nuevamente. Olor a pan, queso, carnes frías. Un dibujo absurdo de círculos sinsentido, una demostración de prestidigitación y sorpresas en un paño negro. Ella estaba cerca, lo suficiente para robarle, para arrancárle, sensaciones corporales con abismos labiales y delicadas mordidas, juegos de lenguas y una cena exquisita. Una cerveza, palabras que fueron
inundando el ambiente de tranquilidad, emoción, paz. Ojos que ven lo que otros ven y, a modo de reflejo, no son ojos porque tu los ves, sino porque te ven. Despedida. Olor en el cuerpo, el cabello y en la ropa de humo. Segunda vez en un mes.
Y una nueva caminata por una colonia vieja, sin puestos ambulantes de comida dorada en aceite sucio. Su mano se ajustó a su mano. Una descarga eléctrica le recorrió el cuerpo y prefirió tenerla más cerca, y prefirió besarla y prefirió llevarla así por esas aceras que hacen frontera con el sur-poniente y que dividen a la ciudad. 56 escalones, una caja en su mano que tuvo como destino final un espacio delimitado por la baja temperatura. Un beso, otro abrazo, una tenue luz azul fue testigo. Una lámpara multicolor detalló una conglomeración de desnudos y una nueva caminata.
Y después de todo eso, seguía despierto...
La idea de que el sueño terminara de forma fulminante, como siempre pasa, le martirizaba la mente. Un escarabajo verde los hizo desplazarse con mayor velocidad en la misma vieja colonia. En las entradas de un parque hundido, frente al territorio de Nanda, sí, en la Comandancia, ella le indicaba la zona parchada que le proveía de seguridad, le evitaba dolores y descargas hormonales a su beneficio. Y entonces la presencia guerrillera estaba por todos lados. Emiliano Zapata, fiel testigo de lo ocurrido, le hacía señales con los ojos, tratando de demostrarle que seguía vivo.
Por cajas negras, un boxeador peleaba por su trágica vida hasta volverse famoso. En la parte central, una desagradable voz desentonaba con los acordes que viajaban de lo anacrónico a lo surreal a lo satánico a lo cadencioso. Y otro juego de lenguas, besos profundos, húmedos, sensaciones que se combinaban con el olor a alcohol y a tabaco. Su boca, sus manos debajo del sueter verde militar, sus ojos que embrujan no dejaban de verlo. Y entonces él percibió en ella las mismas sensaciones que sentía cuando la observaba. Ahora todo era recíproco, y no es que antes no lo fuera, pero definitivamente ese momento lo hizo reflexionar en lo que las personas pueden sentir cuando alguien posa sus ojos de esa manera. Y más intercambios de saliva, de mordidas, de señales, de besos, de caricias, de cosas que no se necesitan decir. Liberación de dopaminas, de fluidos a través de la sangre. Excitación, sudor, saliva, señales con el tacto, con la boca, con una mirada.
Y finalmente regresaban a donde la luz azul no se apaga. De regreso a las luces multicolores y a la incandescencia del amarillo y el rojo. Dentrífico, cerdas ajustadas a un mango de plástico, una botella de agua y ella recostada sobre un manto azul, tan azul como cuando la noche deja de serlo para dar paso al amanecer.
Y como por casualidad, los azules comenzaban su juego. El fondo oscuro, uno más claro, ese de los ajustadísimos jeans, y uno más de su ropa interior. Y entonces, solo hasta entonces, él se dio cuenta de que no era un sueño. De que las utopías pierden su nombre cuando llegan al otro extremo y dejan de serlo. Un torso desnudo marcado con una Z, un acercamiento furtivo y besos cortos, proporcionados con delicadeza, como augurando lo que pasaría. Y entonces llegó, de a poquito, otro torso desnudo coronado con dos hermosos pezones. Besos, caricias, frases, caricias, reminicencias de poemas: "Tiene los pechos dulces. De pezón a pezón, cien lenguas y una hora". Un chocolate pequeño al centro del universo. Dos botones, una bragueta, juego de azules, tres azules. El del fondo permanecía, el de los ajustadísimos jeans desaparecía y finalmente el de su ropa interior. Entonces su lengua comenzó a recorrer su obligo, su vientre, sus dientes no pudieron evitar morder esa deliciosa zona donde las piernas comienzan... Y finalmente, oscuridad.
El se sentía embriagado por su aroma, por su olor, por la cercanía con su sexo. Y cuando todo se tornó en oscuridad, entonces fue cuando, poco a poco, fue descubriendo esa zona secreta. Fue cuando su lengua comenzó a jugar con sus partes más íntimas, cuando él no pensaba en nada, a pesar de escuchar los candentes y sublimes gemidos, cuando el placer lo desbordó, cuando intentaba que ese placer se convirtiera en éxtasis para ambos. Y entonces, en la oscuridad, tan cerca de esa delicada parte -cubierta tan solo por una fina, delgada y excitante
vellosidad- fue cuando hundió su lengua y lo comprobó. No estaba soñando. Estaba entre sus piernas, socavando a base de saliva y una suave lengua, la parte con la que tantas veces había soñado. Él se despojó de lo que quedaba, incluso de lo que colgaba de su cuello, para acercarse lentamente a ella. El fondo azul no desapareció. Y entonces poco a poco fue entrando en ella, la fue penetrando hasta que sintió que las piernas de ella le apretaban su cuerpo. "Déjame
sentirlo", "Si, despacito". Sensaciones "Even better than the real thing". Y entonces, a lo lejos, la voz de Steven Tyler resonaban cerca de ella cuando él, al darse cuenta, le cantaba en su oído:
Y poco a poco, a escasos minutos de que amaneciera, él se perdió en ella. Sus brazos la aprisionaron para que no saliera huyendo, para que no se fuera de repente. Tenía miedo de que todo hubiera sido un sueño y de que al despertar se encontrara a su lado con la almohada.
Para su fortuna, al amanecer, cuando la luz cegaba la habitación y disipaba las sensaciones de esa encantadora noche, ella estaba a su lado. Y al verla, la vio sonreir.
Y entonces, agradeció que todo fuera realidad.
julio 10, 2009
Quiero que sepas una cosa
si miro
la luna de cristal, la rama roja
del lento otoño en mi ventana,
si toco
junto al fuego
la impalpable ceniza
o el arrugado cuerpo de la leña
todo me lleva a ti,
como si todo lo que existe,
aromas, luz, metales,
fueran pequeños barcos que navegan
hacia las islas tuyas que me aguardan.
Ahora bien,
si poco a poco dejas de quererme
dejaré de quererte poco a poco.
Si de pronto
me olvidas
No me busques,
que ya te habré olvidado.
Si consideras largo y loco
el viento de banderas
que pasa por mi vida
y te decides
a dejarme a la orilla
del corazón en que tengo raíces,
piensa
que en ese día,
a esa hora
levantaré los brazos
y saldrán mis raíces
a buscar otra tierra.
Pero
si cada día,
cada hora
sientes que a mí estás destinada
con dulzura implacable.
Si cada día sube
una flor a tus labios a buscarme,
en mí todo ese fuego se repite,
en mí nada se apaga ni se olvida,
mi amor se nutre de tu amor,
y mientras vivas estará en tus brazos
sin salir de los míos.
El desconocido
Sombríos ramos húmedos
ciñen su pecho y su cintura,
su cuerpo azul, infinito y tangible.
No la puebla el silencio: rumores silenciosos,
peces fantasmas, se deslizan, fosforecen, huyen.
La noche es verde, vasta y silenciosa.
La noche es morada y azul.
Es de fuego y es de agua.
La noche es de mármol negro y de humo.
En sus hombros nace un río que se curva,
una silenciosa cascada de plumas negras.
La noche es un beso infinito de las tinieblas infinitas.
Todo se funde en ese beso,
todo arde en esos labios sin límites,
y el nombre y la memoria
son un poco de ceniza y olvido
en esa entraña que sueña.
Noche, dulce fiera,
boca de sueño, ojos de llama fija y ávida,
océano,
extensión infinita y limitada como un cuerpo acariciado a oscuras,
indefensa y voraz como el amor,
detenida al borde del alba como un venado a la orilla del susurro o del miedo,
río de terciopelo y ceguera,
respiración dormida de un corazón inmenso, que perdona:
el desdichado, el hueco,
el que lleva por máscara su rostro,
cruza tus soledades, a solas con su alma.
Tu silencio lo llama,
rozan su piel tus alas negras,
donde late el olvido sin fronteras,
mas él cierra los poros de su alma
al infinito que lo tienta,
ensimismado en su árida pelea.
Nadie lo sigue, nadie lo acompaña.
En su boca elocuente la mentira se anida,
su corazón está poblado de fantasmas
y el vacío hace desiertos los latidos de su pecho.
Dos perros amarillos, hastío y avidez, disputan en su alma.
Su pensamiento recorre siempre las mismas salas deshabitadas,
sin encontrar jamás la forma que agote su impaciencia,
el muro del perdón o de la muerte.
Pero su corazón aún abre las alas
como un águila roja en el desierto.
Suenan las flautas de la noche.
El mundo duerme y canta.
Canta dormido el mar;
ojo que tiembla absorto,
el cielo es un espejo donde el mundo se contempla,
lecho de transparencia para su desnudez.
Él marcha solo, infatigable,
encarcelado en su infinito,
como un solitario pensamiento,
como un fantasma que buscara un cuerpo.
Far away (so close)
Lamento no haber podido haber hecho muchas cosas, estuve 8 días y me faltó tiempo. Lamento no haber podido ver a mi entrañable primo Tony y no haber conocido a la extraña persona que sigue este blog en Burbank, y eso que pasé por ahí un par de veces...
Tengo mucho que publicar en este espacio, sobre todo videos. Mientras les dejo éste, donde el protagonista, afuera de la casa de los padres de Michael Jackson, ¡¡soy yo!!!
julio 08, 2009
Will you be there?... No lo creo
julio 07, 2009
Sin descanso
Por lo pronto, les dejo esta imagen. Es la vista que tuve durante toda la tarde y parte de la noche.
julio 05, 2009
Sin documentos
que lo haré por el tiempo que tuvimos...
Porque no queda salida, porque pareces dormida,
porque buscando tu sonrisa estaría toda mi vida.
Quiero ser el único que te muerda en la boca.
Quiero saber que la vida contigo no va a terminar.
De este lado de la frontera sí los tengo.
julio 03, 2009
Coincidencias en La Granja
Afuera, en la terraza se cuela la música de un antro que abre sus puertas a las dos de la tarde. Ahí, además de fumar, se pueden escuchar clásicas del rock pero me tuve que meter tras oir la mezcla de "I Don't want to miss a thing" y "Just like heaven". Renuncio al sol y al aire fresco y cuando entro el bar escucho esto que no me deja trabajar en paz.
julio 02, 2009
Hollywood Boulevard
julio 01, 2009
LA woman
junio 30, 2009
junio 29, 2009
Lunes 29
Y para este lunes, una canción lunesina.
junio 26, 2009
Destino
Amor es un algo sin nombre
que obsesiona a un hombre por una mujer.
Yo estoy obsesionado contigo
El mundo es testigo de mi frenesí.
Por más que se oponga el destino, serás para mí...
No habrá una barrera en el mundo
que mi amor profundo no rompa por tí
Ariel Ruiz
junio 25, 2009
I Can't Make You Love Me
Felicidades tocayo.
junio 24, 2009
Procura que aquella ventana
junio 23, 2009
Elegía II de Garcilaso de la Vega
La Elegía II de Garcilaso fue compuesta en 1535, pocos meses antes de su muerte, cuando el poeta ya había alcanzado su madurez literaria. En ese tiempo parece que se hallaba envuelto en una relación amorosa con una dama napolitana, que no se ha podido identificar, pero que pudo inspirar una serie poemática de la que, sin duda, esta Elegía II es la muestra más interesante, una composición que genéricamente se encuadra en la sección de los ensayos epistolares de Garcilaso (junto a su Elegía I y su Epístola a Boscán).
En la parte central de la composición (vv. 36-144), Garcilaso confiesa a Boscán que de Trápani irá luego a Nápoles (la patria de la sirena Parténope) que, en un tiempo, fue la ciudad del ocio literario y del amor (vv. 37-39). El poeta revela que allí tuvo un amor y recrea un viejo tópico de la elegía latina: la sospecha, o la certeza, de creer a su amada en los brazos de otro hombre, aprovechando la larga ausencia de su amante:
Allí mi corazón tuvo su nido
un tiempo ya; más no sé, triste, agora
o si estará ocupado o desparcido. (vv. 40-42)
El poeta comunica a su amigo la causa principal de su sufrimiento, los celos («un frío temor»), que no le deja vivir (vv. 43-45). Envuelto en la celosa espiral que lo arrastra, el poeta pretende justificar sus sospechas con argumentos propios del vano discurrir escolástico; por eso recurre al símil del agua y del fuego para aclarar la fatídica relación entre el amor y la ausencia. Del mismo modo que la poca agua aviva el fuego y la mucha lo apaga, la breve ausencia acrecienta el amor (vv. 49-63) y la larga lo mata (vv. 64-69). Sin embargo, el poeta se considera al margen de ese ejemplo, pues, para él, que el amor lo aflige y lo atormenta, la ausencia aumenta su fatídico temor (vv. 70-72). El poeta se considera destinado a amar (vv. 76-78); por eso cree que, para que su amor se apague, la ausencia debía ser infinita, lo cual es imposible porque la ausencia se acabaría con la vida (vv. 79-84).
junio 21, 2009
Un día ausente, sin ese sonido...
junio 17, 2009
Me doy cuenta de que me faltas...
y de que te busco entre las gentes, en el ruido,
pero todo es inútil.
Cuando me quedo solo
me quedo más solo
solo por todas partes y por ti y por mí.
No hago sino esperar.
Esperar todo el día hasta que no llegas.
Hasta que me duermo
y no estás y no has llegado
y me quedo dormido
y terriblemente cansado
preguntando.
Amor, todos los días.
Aquí a mi lado, junto a mí, haces falta.
Puedes empezar a leer esto
y cuando llegues aquí empezar de nuevo.
Cierra estas palabras como un círculo,
como un aro, échalo a rodar, enciéndelo.
Estas cosas giran en torno a mí igual que moscas,
en mi garganta como moscas en un frasco.
Yo estoy arruinado.
Estoy arruinado de mis huesos,
todo es pesadumbre.
Jaime Sabines
El cántaro roto
¡Islas vivas, brazaletes de islas llameantes, piedras ardiendo, respirando, racimos de piedras vivas,
cuánta fuente, qué claridades, qué cabelleras sobre una espalda oscura,
cuánto río allá arriba, y ese sonar remoto de agua junto al fuego, de luz contra la sombra!
Harpas, jardines de harpas.
Pero a mi lado no había nadie.
Sólo el llano: cactus, huizaches, piedras enormes que estallan bajo el sol.
No cantaba el grillo,
había un vago olor a cal y semillas quemadas,
las calles del poblado eran arroyos secos
y el aire se habría roto en mil pedazos si alguien hubiese gritado: ¿quién vive?
Cerros pelados, volcán frío, piedra y jadeo bajo tanto esplendor, sequía, sabor de polvo,
rumor de pies descalzos sobre el polvo, ¡y el pirú en medio del llano como un surtidor petrificado!
¿Abrir los ojos o cerrarlos, todo es igual?
Castillos interiores que incendia el pensamiento porque otro más puro se levante, sólo fulgor y llama,
semilla de la imagen que crece hasta ser árbol y hace estallar el cráneo,
palabra que busca unos labios que la digan,
sobre la antigua fuente humana cayeron grandes piedras,
hay siglos de piedras, años de losas, minutos espesores sobre la fuente humana.
Hay que dormir con los ojos abiertos, hay que soñar con las manos,
soñemos sueños activos de río buscando su cauce, sueños de sol soñando sus mundos,
hay que soñar en voz alta, hay que cantar hasta que el canto eche raíces, tronco, ramas, pájaros, astros,
cantar hasta que el sueño engendre y brote del costado del dormido la espiga roja de la resurrección,
el agua de la mujer, el manantial para beber y mirarse y reconocerse y recobrarse,
el manantial para saberse hombre, el agua que habla a solas en la noche y nos llama con nuestro nombre,
el manantial de las palabras para decir yo, tú, él, nosotros, bajo el gran árbol viviente estatua de la lluvia,
para decir los pronombres hermosos y reconocernos y ser fieles a nuestros nombres
hay que soñar hacia atrás, hacia la fuente, hay que remar siglos arriba,
más allá de la infancia, más allá del comienzo, más allá de las aguas del bautismo,
echar abajo las paredes entre el hombre y el hombre, juntar de nuevo lo que fue separado,
vida y muerte no son mundos contrarios, somos un solo tallo con dos flores gemelas,
hay que desenterrar la palabra perdida, soñar hacia dentro y también hacia afuera,
descifrar el tatuaje de la noche y mirar cara a cara al mediodía y arrancarle su máscara,
bañarse en luz solar y comer los frutos nocturnos, deletrear la escritura del astro y la del río,
recordar lo que dicen la sangre y la marea, la tierra y el cuerpo, volver al punto de partida,
ni adentro ni afuera, ni arriba ni abajo, al cruce de caminos, adonde empiezan los caminos,
porque la luz canta con un rumor de agua, con un rumor de follaje canta el agua
y el alba está cargada de frutos, el día y la noche reconciliados fluyen como un río manso,
el día y la noche se acarician largamente como un hombre y una mujer enamorados,
como un solo río interminable bajo arcos de siglos fluyen las estaciones y los hombres,
hacia allá, al centro vivo del origen, más allá de fin y comienzo.
Octavio Paz Lozano
junio 16, 2009
Primera velada
y los árboles cotillas
a la ventana arrimaban,
pícaros, su fronda pícara.
Asentada en mi sillón,
desnuda, juntó las manos.
Y en el suelo, trepidaban,
de gusto, sus pies, tan parvos.
-Vi cómo, color de cera,
un rayo con luz de fronda
revolaba por su risa
y su pecho -en la flor, mosca ,
-Besé sus finos tobillos.
Y estalló en risa, tan suave,
risa hermosa de cristal.
desgranada en claros trinos...
Bajo el camisón, sus pies
-¡Basta, basta!» -se escondieron.
-¡La risa, falso castigo
del primer atrevimiento!
Trémulos, pobres, sus ojos
mis labios besaron, suaves:
-Echó, cursi, su cabeza
hacia atrás: «Mejor, si cabe...!
Caballero, dos palabras...»»
-Se tragó lo que faltaba
con un beso que le hizo
reírse... ¡qué a gusto estaba!
-Desnuda, casi desnuda;
y los árboles cotillas
a la ventana asomaban,
pícaros, su fronda pícara.
Versión de Andrés Holguín
Bailando descalzo
Versión original de Patty Smith:
Versión (decepcionante) de Jewel:
Con The Mission UK:
La mejor versión, obviamente, de U2:
Four empty rooms
I went out a-wandering
Beneath an unknown sky
The heavens all shook violently
He caught my eye
Strange fruit fell
It struck me to the core
My heart became a single flame
It wanted nothing more
Stranger, enter from the East
Stranger, step inside this place
Oh, and own me, own me
The clock became a bullet hole
Cruel and unkind
It hurt me with its second hand
Alone another night
Stranger enter from the East
Stranger step inside this place
Blue, is that you?
Well, don`t bother knocking on my door this time
Blue, go be true for someone else
There`s no room inside this heart of mine
My heart has four empty rooms
Three wait for lightning and one waits for you
I must have you all to myself
Feel the full weight of your skin
I`ll hollow out my insides
To place you in
Stranger, enter from the East
Stranger, step inside this place
Oh, and own me, own me
Do you believe in shame?
Do you believe in shame?
And if love can conquer all
Then why do we only feel the pain?
I heard you speak my name
Heard you singing The Stones
Maybe heard you laughing
in a line of static
On my telephone
So why your eyelids are closed,
Inside a case of rust
And did you have to change
All your poets fire into frozen dust
I've tried to justify it to
learn from your mistake
But where's the stupid lie that
has to make it's point
With such a pointless waste
[Más Letras en es.mp3lyrics.org/NU9]
Come out
Do you believe in shame?
Do you believe in love?
And if they taste the same
Would you love again or abandon both?
I don't think I ever can
Belive my friend has gone
Keep saying it's alright I'm
going to bring you back
But I know I'm wrong
There's nothing I can say
There's nothing left to do
It's just that lately I feel so damn lonely
When I think of you
And it may seem selfish now
But I'll hold on to the memory
Until all this fear is washed away
Do you believe in love?
Do you believe in life?
'Cos I believe a little part
of you inside of me
Will never die...
(Para escuchar la canción, ver el video del post "El soundtrack...", o sea, el ue está abajito)
junio 15, 2009
El soundtrack de la película de tu vida
Una mariposa desnuda
junio 12, 2009
Tu novio...
junio 11, 2009
Erotismo dentro de Portugal
A: Bueno pues cuentame algo en lo que me relajo
V: Mejor vamos a hacer un cuento entre los dos. Yo escribo un párrafo y tu continúas y luego sigo yo y así...
A: Ok.
V: Comienzo...
A: Te leo
---
V: Alrak comenzó, sin darse cuenta, a tocarse el cuello. Estaba cansada. El agobiante calor de todo el día le molestaba, le hartaba. Tenía todas las ventanas abiertas y ni así podía sentir un poco de frescura en sus hombros. Estaba frente a una pantalla y no se había dado cuenta de que los tirantes de su blusa se habían resbalado. Ante esa pequeña cámara se mostraba sutil, excitada, acalorada, un poco cansada pero con una cierta dosis de adrenalina recorriéndole su vientre, sus muslos, sus caderas.
A: Sabía que tras esa pantalla, V la estaba mirando, que esperaba atento cada movimiento, en falso o no, que le mostrara más que esa poca piel que se mostraba bajo su vestido. Ella sonreía coquetamente al principio hasta que él le recordó la última cita que tuvieron y en la que ella se había perdido al sentarse en aquel sillón cómodo, confortable y tramposo. El "sillón de la verdad",
el sillón en el que unos labios comenzaron a besarle el cuello, a deleitarlo con la lengua, a olerlo como aquél que se aferra a un sutil olor que no sabe de donde llega. Por eso, frente a la computadora, ella no podía hacer más que evocar esos momentos con los ojos cerrados.
V: A media luz, él seguía sin perder ningún detalle de lo que la cámara mostraba. En ciertos momentos el brillo en su rostro era más intenso y una sonrisa se asomaba recurrentemente en Alrak, que yacía en su cama, soportando el calor de la portátil en su vientre. Aunque ella no sabía si era la computadora o los recuerdos de aquella noche lo que provocaban cierto calor en su cuerpo. Acostada, cerraba los ojos y revivía cuando esa lengua recorría su cuello, sus hombros, cuando la mano de V comenzó a resbalarse en su pecho hasta encontrar el pezón de su seno derecho. Sentía la humedad de su lengua en los labios, en su boca, en su lengua. Y entonces comenzó la lucha dentro de esa cavidad. Las dos serpientes rojas querían aprisionarse una a otra, mientras el calor de ambos cuerpos seguía provocándolos, excitándoos.
A: Y mientras lo recordaba, sus manos recorrían su cuerpo. Empezaron por su cuello, el punto débil de entrada, pero sus manos detuvieron y siguieron por sus hombros, sus pechos, sus piernas, su abdomen, su sexo, recordaba las manos de V acariciando toda su piel, leyendo sus puntos débiles y también los de insensibilidad, arañando y acariciando, humedeciendo con la lengua y chupando con la boca, así, tal y como había ocurrido un año atrás, así como la había imaginado meses atrás, así como la había pensado de toda la vida.
V: Si, había pasado un año y ambos querían verse nuevamente. La charla que mantenían era un pretexto para recordarse lo maravilloso de aquella noche. El destino impidió que ella (que precisamente hoy estaba cerca de ese sillón de la verdad) se atreviera a marcale a su celular y trabajar desde ahi, acomodada en el sillón y una Indio a su lado. Pero no era eso, ella deseaba que él estuviera dentro de ella, quería aprisionarlo con sus piernas, con su sexo húmedo, quería morderlo, y cada momento se sentía más excitada.
A: Y él... él no podia contenerse las ganas locas que tenia de quitarle aquel ligero vestido que le servía de pijama, de ver de nuevo su cuerpo desnudo por la madugada y quedarse dentro de ella para siempre, si eso fuera posible.
V: Quizá era imaginación o probablemente era cierto, pero él comenzó a notar en la cámara movimientos extraños. Parecía que ella manipulaba sus pezones erectos. Su rostro, a pesar de la oscuridad, reflejaba placer, deseo, lujuria. Sí, los tocaba, ahora estaba seguro de ello y él también comenzó a tocar su cuerpo, la plática le había provocado excitación y ahora podía presumir una erección bastante considerable. Por algunos momentos quiso viajar entre cables para poder estar cerca de ella, frente a ella y poder besarla, acariciarla, chuparla, morder sus deliciosos pezones,
subir poco a poco ese vestidito que se movía constantemente y deseó ella se desprendiera él. Quería verla desnuda y recordar el sabor de sus pechos.
A: Se le hacia agua la boca sólo de pensarlos, de recordarlos, de imaginarlos de nuevo entre sus manos.
V: Mientras él se excitaba más en cada momento, veía cómo las manos de ella le sugerían que en cualquier momento lo haría. Inevitablemente comenzó a masturbarse mientras la observaba. No importaba la música, era un deleite verla, imaginarla, saborearla a lo lejos...
A: Y recordó aquella noche en la que la cargó hasta su cama y la desnudó y la besó de cuerpo entero, de los pies a la cabeza, sin que quedara un solo centímetro sin conocer. Aquella noche en la que entró suavemente en su vagina y ella se aferraba a sostener la pared como si se fuera a caer, como si hubiera un terremoto, como si quisiera ver qué había más allá y con eso evocara lo que él quería encontrar al fondo, muy al fondo de su vagina, y ella no gritaba pero gemía; sus gestos hablaban más de lo que ella podía expresar con palabras o gritos. Y fue entonces cuando le ganó su agilidad de pantera. De un solo golpe lo dejó debajo de ella y se adueñó de él, ahora era ella la que no paraba, ahora era ella la que quería que él conociera lo que había al fondo, ahora era ella la que controlaba la entrada y salida de él en su vientre, con esa humedad calurosa que se desprende de los cuerpos cuando tienen sexo, con ese calor que ahora ella sentía por el clima de junio, con el agua hablando por su sexo porque las palabras no podían salir de su boca y él apretaba con sus manos sus caderas y ella apretaba con sus manos sus hombros.
V: Él seguía viéndola mientras se masturbaba y en un momento no pudo soportar más y le pidió que le mostrara sus pezones, que se despojara de ese vestido, estaba completamente descontrolado, sabía que ella también frotaba su clitoris mientras lo leía, podía reconocer perfectamente que su sexo se encontraba húmedo, observaba cómo se movía en su cama y
cómo deseaba que en este preciso momento la penetrara, que saboreara su sudor, sabía que en cualquier momento jalaría los tirantes de su vestido. Ella sentía su mirada y comenzó a resbalar sus tirantes de forma inmisericorde. Sabía que eso lo excitaba, sabía que no podía escribir, ver y masturbarse al mismo tiempo pero disfrutaba cada momento porque quería sentir sus manos en sus senos, quería sentir su lengua en el clitoris, quería sentir sus manos en sus nalgas, quería aprisionarlo. Se despojó completamente de ese vestido y comenzó a tocarse frente a él. El momento era delicioso: sus pezones aparecían en la pantalla...
A: Y se tocó con él en las manos, y en los labios y en el cuerpo. Se recostó y él pudo mirarla como si ella estuviera acostada tan cerca de él que hasta intento probar sus pezones, pero se dio cuenta de que era una simple pantalla que reproducía una imagen no nítida de ella.
V: Él continuó masturbándose mientras la veía tocarse, mientras veía sus pezones y los saboreaba como si los tuviera en la punta de su lengua; el calor de junio y la excitación hizo que ella comenzara a sudar más. La imagen en la pantalla no era tan clara pero en muchos momentos la claridad de sus pezones, de sus senos, de su vientre era exquisita.
A: El calor de la excitación hizo que él dejara de escribir por unos minutos para mirarla y para recrearla sentada sobre él, ahí en su cama, subiendo y bajando y gimiendo y con una gran sonrisa en la cara.
V: De golpe se le vinieron sabores a la lengua: el de su sudor, el de su piel, el de sus pezones, el de su sexo mientras ella seguía con ese delicioso movimiento encima de él. Era maravilloso observarla así; deseaba morder sus senos, aprisionarlos, chuparlos, comerlos...
V: -Estoy temblando... qué rico...
V: El maldito calor era isnorportable, él terminó en un largo gemido, mientras observaba el rostro de ella, con gotas de sudor resbalando sobre su frente...
A: Luego de hacer el amor dos, tres, cuatro veces, mientras ella paraba y despues todo volvía a iniciar con ese calor que hace que suba la bilirrubina, la líbido, la calentura y el deseo, ella se quedó dormida en su pecho, él la abrazaba y ella lo tenia aprisionado con su pierna derecha, él no podría salir, por lo menos en las siguientes tres horas que ella seguiría dormida...
V: Y justo en ese momento, la conexión de la webcam se caía, con el rostro de ella plácido, los ojos cerrados y sus bragas rojas en la mano...
junio 10, 2009
Postre
junio 09, 2009
Original... muy original

Recuerdo que en esa reunión un camarada, al que aún le guardo un gran aprecio a pesar de que ya no me habla, me videograbó con su celular Nokia N95. No sabía dónde estaba ese video pero al fin lo encontré. Ahí va...
Una y otra vez
no domino mi deseo
todo mi cuerpo se agita
con sacudidas y fuego
quiero besar tu boca
como la primera vez
y apretar con mis manos
tus calidos senos
necesito sentir como crecen
tus pezones entre mis dedos
y que las lenguas bailen
lujuriosas en los besos
quiero ver como tu vientre
se aprieta contra el mio
y que enrosques tus piernas
mojandome con tu sexo
si, hoy necesito tanto
llenar todos tus huecos
que me duele no tenerte
y morirme por hacerlo
ver tus ojos que me miran
en los ultimos escarceos
que nos llevan a la dicha
cataratas de placer
y como esa sonrisa
amplia, y agradecida
se acerca para besarme
una y otra vez
junio 07, 2009
Cruel destino
haciendo de noche autostop, ligera de equipaje,
con los ojos inundados por un profundo coraje
y con la sonrisa de sus pálidos labios desprendida.
Detuve mis alas para rescatarla de su huida
y con su voz de niña me habló del ultraje,
con que el amor le exigía un duro peaje,
que la tenía muy triste, sola y abatida.
La escuché con dulzura y le regalé mi mirada,
mientras juntos viajábamos por un mundo pequeño,
rumbo a una cada vez más incierta madrugada.
Quise que su amor fuera para mí, que no tuviera dueño,
pero a pesar de mi devoción su alma ya estaba ocupada,
por el recuerdo de alguien que me privaba otra vez de mi sueño.
Y es que parece que la vida no deja de burlarse
de este pobre Capitán y le acerca repetidamente a una costa ya conquistada,
a una tierra sembrada por otras manos,
a ese cielo que ya cuenta con su propio y particular viento."
Ramón Martínez
mayo 31, 2009
Fin de mes
Y cuando no despido así el mes, inevitablemente pienso en lo que sí está ocurriendo: si no está aquí es porque está allá, aunque jure y perjure que no fue así. Sería absurdo pensar lo contrario. Recordemos que en este juego de dominó, yo no llevo 'la mano'. Y, obviamente, el próximo fin será igual que éste.
mayo 27, 2009
mayo 26, 2009
Disappear
mayo 25, 2009
No son cinco, son siete letras
mayo 22, 2009
Parte de mi trabajo
mayo 21, 2009
mayo 20, 2009
Castillo de arena
Después de perderle el miedo, sin dejar de mostrarle respeto, se lanzó entre las olas y se dejó llevar por una inmensa alegría. Su hermanito (mayor que él por un año) y su hermanita (la primogénita), detrás de él, hacían lo mismo. Corrían, gritaban, brincaban... la experiencia se convirtió en grandiosa y apenas llevaban unas cuántas horas en la playa. Un poco retirada, su madre los observaba con emoción. Ella no se podía acercar pues tenía ocho meses de embarazo. En su vientre Verónica también se emocionaba y pateaba al ver a sus hermanos divertirse. Se quería salir para jugar con ellos pero sabía que le faltaba tiempo para que los conociera. Mientras, Don Carlos hacía amistad (como es su costumbre) con todos los nativos que vivían en esa zona. A todos saludaba, a todos les regalaba una sonrisa y de todos siempre aprendía algo nuevo...
Los dos hermanitos y la hermana mayor por fin se agotaron de chapotear a la orilla de la playa. Comenzaron a dispersarse y a entretenerse cada uno con diferentes actividades. El protagonista de esta historia decidió alejarse un poco, sin perder de vista la ubicación permanente de sus padres, y comenzó a cavar en la arena. Pronto se dio cuenta de que estaba construyendo un castillo. Los cimientos (sin que él se percatara) los fue amasando sólidamente. Sabía que una ola podía llegar y desmoronar su trabajo, así que decidió formar zanjas alrededor para diluir el poder del agua. Y siguió con su castillo. Intempestivamente, y sin darse cuenta, alguien comenzó a ayudarlo. Una niña, mucho más pequeña que él, se fue acercando hasta que comenzó a moldear con detalles la entrada del castillo: el interior, los pisos, la altura, las cornisas, los balcones. Aunque el Sol golpeaba sus espaldas, ellos siguieron creando lo que sería después su obra maestra. Aunque el silencio imperaba en muchos lapsos de tiempo, las palabras que se decían uno al otro eran algo más allá de lo imaginable. Con sutileza, con complicidad, con emoción. Pero muchas más las decían con las miradas, con las pupilas...
Mientras Don Carlos ayudaba a unos pescadores a acercar la lancha a zona de distribución de los mariscos, la nueva pareja finalizaba su castillo. Realmente era precioso. Por fuera parecía que tenía sólo dos plantas, pero viéndolo a detalle se asomaban cinco pisos completos con recamaras, cuartos de servicio, baños, salas, un comedor y una gigantesca cocina. Cuando ellos se levantaron del piso se dieron cuenta de que mucha gente los rodeaba. En realidad miraban asombrados esa obra maestra. Un par de chamacos había construido un formidable castillo, resguardado por los cuatro lados para evitar su derrumbe y la fueria del mar. La hermanita mayor corrió por la cámara fotográfica y se hartó de tomar imágenes de tan bella construcción. Todos felicitaron a los creadores, incluso hasta los lancheros ofrecieron una maravillosa cena con todo tipo de mariscos para festejar. La tarde fue maravillosa. Él se sentía aprisionado, como si estuviera entre dos piernas, de la paz y felicidad del momento. A ella, en cambio, las mejillas se le enrojecían, los delineados y carnosos labios se le inflamaban sutilmente por el efecto de morderlos por mucho tiempo, mientras construían el castillo.
La tarde se fue, llegó la noche y con ella la despedida y la maravillosa comida. Ellos sabían que se encontrarían después. Quizá en uno o en dos días o en una semana. Era un pacto sin palabras, un acuerdo silencioso.
Pasó exactamente un día. Cerca de la media noche él no podía dormir y decidió ir al castillo que había construido. Lo que vio le partió el corazón, otra vez. Las zanjas habían contenido perfectamente el embate de las olas y el castillo se encontraba a salvo del agua, pero no de ella, sí, de la pequeña que le había ayudado a construirlo. Sus ojos derramaron un par de lágrimas al ver cómo ella destrozaba la construcción. Todo lo que tuviera frente a sí lo lanzaba contra los muros del castillo, contra las recámaras, pateaba de forma inmisericorde la arena y pisoteaba el techo. No fue hasta que vio la arena amontonada, deforme, para darse por satisfecha. Sólo ella lo podía haber destruido, y de qué forma. Y finalmente, como en un cuento de adultos, ella dejó de contestar su teléfono celular y decidió apagarlo...
mayo 17, 2009
Táctica y estrategia
quererte como sos.
Mi táctica es
hablarte y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible.
Mi táctica es quedarme
en tu recuerdo.
No sé cómo
ni sé con qué pretexto
pero quedarme en vos.
Mi táctica es ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos simulacros
para que entre los dos
no haya telón ni abismos.
Mi estrategia es en cambio
más profunda y más simple.
Mi estrategia es que un día cualquiera
no sé cómo ni sé con qué pretexto
por fin me necesites

Ausencia de Dios
hacia el pozo de olvido que prefieres,
pero la mejor parte de tu espacio,
en realidad la única constante de tu espacio,
quedará para siempre en mí, doliente,
persuadida, frustrada, silenciosa,
quedará en mí tu corazón inerte y sustancial,
tu corazón de una promesa única
en mí que estoy enteramente solo sobreviviéndote.
Después de ese dolor redondo y eficaz,
pacientemente agrio, de invencible ternura,
ya no importa que use tu insoportable ausencia
ni que me atreva a preguntar si cabes
como siempre en una palabra.
Lo cierto es que ahora ya no estás en mi noche
desgarradoramente idéntica a las otras
que repetí buscándote, rodeándote.
Hay solamente un eco irremediable
de mi voz como niño, esa que no sabía.
Ahora qué miedo inútil, qué vergüenza
no tener oración para morder,
no tener fe para clavar las uñas,
no tener nada más que la noche,
saber que dios se muere, se resbala,
saber que dios retrocede con los brazos cerrados,
con los labios cerrados, con la niebla,
como un campanario atrozmente en ruinas
que desandara siglos de ceniza.
Es tarde. Sin embargo yo daría
todos los juramentos y las lluvias,
las paredes con insultos y mimos,
las ventanas de invierno, el mar a veces,
por no tener tu corazón en mí,
tu corazón inevitable y doloroso
en mí que estoy enteramente solo
sobreviviéndote.

