Poesía, imagen, video, amor, desamor, música, nuevas tecnologías, periodismo. Espacio de un ser humano que vive con esas premisas que mueven su vida; que deambula por el tiempo con los recuerdos de Octavio Paz, Bono, el 'Sup', Jesucristo. Siempre de la mano, y en el corazón, con una Campanita explosiva. Una Zyanbomba. Un amor. One.
junio 21, 2009
junio 17, 2009
Me doy cuenta de que me faltas...
y de que te busco entre las gentes, en el ruido,
pero todo es inútil.
Cuando me quedo solo
me quedo más solo
solo por todas partes y por ti y por mí.
No hago sino esperar.
Esperar todo el día hasta que no llegas.
Hasta que me duermo
y no estás y no has llegado
y me quedo dormido
y terriblemente cansado
preguntando.
Amor, todos los días.
Aquí a mi lado, junto a mí, haces falta.
Puedes empezar a leer esto
y cuando llegues aquí empezar de nuevo.
Cierra estas palabras como un círculo,
como un aro, échalo a rodar, enciéndelo.
Estas cosas giran en torno a mí igual que moscas,
en mi garganta como moscas en un frasco.
Yo estoy arruinado.
Estoy arruinado de mis huesos,
todo es pesadumbre.
Jaime Sabines
El cántaro roto
¡Islas vivas, brazaletes de islas llameantes, piedras ardiendo, respirando, racimos de piedras vivas,
cuánta fuente, qué claridades, qué cabelleras sobre una espalda oscura,
cuánto río allá arriba, y ese sonar remoto de agua junto al fuego, de luz contra la sombra!
Harpas, jardines de harpas.
Pero a mi lado no había nadie.
Sólo el llano: cactus, huizaches, piedras enormes que estallan bajo el sol.
No cantaba el grillo,
había un vago olor a cal y semillas quemadas,
las calles del poblado eran arroyos secos
y el aire se habría roto en mil pedazos si alguien hubiese gritado: ¿quién vive?
Cerros pelados, volcán frío, piedra y jadeo bajo tanto esplendor, sequía, sabor de polvo,
rumor de pies descalzos sobre el polvo, ¡y el pirú en medio del llano como un surtidor petrificado!
¿Abrir los ojos o cerrarlos, todo es igual?
Castillos interiores que incendia el pensamiento porque otro más puro se levante, sólo fulgor y llama,
semilla de la imagen que crece hasta ser árbol y hace estallar el cráneo,
palabra que busca unos labios que la digan,
sobre la antigua fuente humana cayeron grandes piedras,
hay siglos de piedras, años de losas, minutos espesores sobre la fuente humana.
Hay que dormir con los ojos abiertos, hay que soñar con las manos,
soñemos sueños activos de río buscando su cauce, sueños de sol soñando sus mundos,
hay que soñar en voz alta, hay que cantar hasta que el canto eche raíces, tronco, ramas, pájaros, astros,
cantar hasta que el sueño engendre y brote del costado del dormido la espiga roja de la resurrección,
el agua de la mujer, el manantial para beber y mirarse y reconocerse y recobrarse,
el manantial para saberse hombre, el agua que habla a solas en la noche y nos llama con nuestro nombre,
el manantial de las palabras para decir yo, tú, él, nosotros, bajo el gran árbol viviente estatua de la lluvia,
para decir los pronombres hermosos y reconocernos y ser fieles a nuestros nombres
hay que soñar hacia atrás, hacia la fuente, hay que remar siglos arriba,
más allá de la infancia, más allá del comienzo, más allá de las aguas del bautismo,
echar abajo las paredes entre el hombre y el hombre, juntar de nuevo lo que fue separado,
vida y muerte no son mundos contrarios, somos un solo tallo con dos flores gemelas,
hay que desenterrar la palabra perdida, soñar hacia dentro y también hacia afuera,
descifrar el tatuaje de la noche y mirar cara a cara al mediodía y arrancarle su máscara,
bañarse en luz solar y comer los frutos nocturnos, deletrear la escritura del astro y la del río,
recordar lo que dicen la sangre y la marea, la tierra y el cuerpo, volver al punto de partida,
ni adentro ni afuera, ni arriba ni abajo, al cruce de caminos, adonde empiezan los caminos,
porque la luz canta con un rumor de agua, con un rumor de follaje canta el agua
y el alba está cargada de frutos, el día y la noche reconciliados fluyen como un río manso,
el día y la noche se acarician largamente como un hombre y una mujer enamorados,
como un solo río interminable bajo arcos de siglos fluyen las estaciones y los hombres,
hacia allá, al centro vivo del origen, más allá de fin y comienzo.
Octavio Paz Lozano
junio 16, 2009
Primera velada
y los árboles cotillas
a la ventana arrimaban,
pícaros, su fronda pícara.
Asentada en mi sillón,
desnuda, juntó las manos.
Y en el suelo, trepidaban,
de gusto, sus pies, tan parvos.
-Vi cómo, color de cera,
un rayo con luz de fronda
revolaba por su risa
y su pecho -en la flor, mosca ,
-Besé sus finos tobillos.
Y estalló en risa, tan suave,
risa hermosa de cristal.
desgranada en claros trinos...
Bajo el camisón, sus pies
-¡Basta, basta!» -se escondieron.
-¡La risa, falso castigo
del primer atrevimiento!
Trémulos, pobres, sus ojos
mis labios besaron, suaves:
-Echó, cursi, su cabeza
hacia atrás: «Mejor, si cabe...!
Caballero, dos palabras...»»
-Se tragó lo que faltaba
con un beso que le hizo
reírse... ¡qué a gusto estaba!
-Desnuda, casi desnuda;
y los árboles cotillas
a la ventana asomaban,
pícaros, su fronda pícara.
Versión de Andrés Holguín
Bailando descalzo
Versión original de Patty Smith:
Versión (decepcionante) de Jewel:
Con The Mission UK:
La mejor versión, obviamente, de U2:
Four empty rooms
I went out a-wandering
Beneath an unknown sky
The heavens all shook violently
He caught my eye
Strange fruit fell
It struck me to the core
My heart became a single flame
It wanted nothing more
Stranger, enter from the East
Stranger, step inside this place
Oh, and own me, own me
The clock became a bullet hole
Cruel and unkind
It hurt me with its second hand
Alone another night
Stranger enter from the East
Stranger step inside this place
Blue, is that you?
Well, don`t bother knocking on my door this time
Blue, go be true for someone else
There`s no room inside this heart of mine
My heart has four empty rooms
Three wait for lightning and one waits for you
I must have you all to myself
Feel the full weight of your skin
I`ll hollow out my insides
To place you in
Stranger, enter from the East
Stranger, step inside this place
Oh, and own me, own me
Do you believe in shame?
Do you believe in shame?
And if love can conquer all
Then why do we only feel the pain?
I heard you speak my name
Heard you singing The Stones
Maybe heard you laughing
in a line of static
On my telephone
So why your eyelids are closed,
Inside a case of rust
And did you have to change
All your poets fire into frozen dust
I've tried to justify it to
learn from your mistake
But where's the stupid lie that
has to make it's point
With such a pointless waste
[Más Letras en es.mp3lyrics.org/NU9]
Come out
Do you believe in shame?
Do you believe in love?
And if they taste the same
Would you love again or abandon both?
I don't think I ever can
Belive my friend has gone
Keep saying it's alright I'm
going to bring you back
But I know I'm wrong
There's nothing I can say
There's nothing left to do
It's just that lately I feel so damn lonely
When I think of you
And it may seem selfish now
But I'll hold on to the memory
Until all this fear is washed away
Do you believe in love?
Do you believe in life?
'Cos I believe a little part
of you inside of me
Will never die...
(Para escuchar la canción, ver el video del post "El soundtrack...", o sea, el ue está abajito)
junio 15, 2009
El soundtrack de la película de tu vida
Una mariposa desnuda
junio 12, 2009
Tu novio...
junio 11, 2009
Erotismo dentro de Portugal
A: Bueno pues cuentame algo en lo que me relajo
V: Mejor vamos a hacer un cuento entre los dos. Yo escribo un párrafo y tu continúas y luego sigo yo y así...
A: Ok.
V: Comienzo...
A: Te leo
---
V: Alrak comenzó, sin darse cuenta, a tocarse el cuello. Estaba cansada. El agobiante calor de todo el día le molestaba, le hartaba. Tenía todas las ventanas abiertas y ni así podía sentir un poco de frescura en sus hombros. Estaba frente a una pantalla y no se había dado cuenta de que los tirantes de su blusa se habían resbalado. Ante esa pequeña cámara se mostraba sutil, excitada, acalorada, un poco cansada pero con una cierta dosis de adrenalina recorriéndole su vientre, sus muslos, sus caderas.
A: Sabía que tras esa pantalla, V la estaba mirando, que esperaba atento cada movimiento, en falso o no, que le mostrara más que esa poca piel que se mostraba bajo su vestido. Ella sonreía coquetamente al principio hasta que él le recordó la última cita que tuvieron y en la que ella se había perdido al sentarse en aquel sillón cómodo, confortable y tramposo. El "sillón de la verdad",
el sillón en el que unos labios comenzaron a besarle el cuello, a deleitarlo con la lengua, a olerlo como aquél que se aferra a un sutil olor que no sabe de donde llega. Por eso, frente a la computadora, ella no podía hacer más que evocar esos momentos con los ojos cerrados.
V: A media luz, él seguía sin perder ningún detalle de lo que la cámara mostraba. En ciertos momentos el brillo en su rostro era más intenso y una sonrisa se asomaba recurrentemente en Alrak, que yacía en su cama, soportando el calor de la portátil en su vientre. Aunque ella no sabía si era la computadora o los recuerdos de aquella noche lo que provocaban cierto calor en su cuerpo. Acostada, cerraba los ojos y revivía cuando esa lengua recorría su cuello, sus hombros, cuando la mano de V comenzó a resbalarse en su pecho hasta encontrar el pezón de su seno derecho. Sentía la humedad de su lengua en los labios, en su boca, en su lengua. Y entonces comenzó la lucha dentro de esa cavidad. Las dos serpientes rojas querían aprisionarse una a otra, mientras el calor de ambos cuerpos seguía provocándolos, excitándoos.
A: Y mientras lo recordaba, sus manos recorrían su cuerpo. Empezaron por su cuello, el punto débil de entrada, pero sus manos detuvieron y siguieron por sus hombros, sus pechos, sus piernas, su abdomen, su sexo, recordaba las manos de V acariciando toda su piel, leyendo sus puntos débiles y también los de insensibilidad, arañando y acariciando, humedeciendo con la lengua y chupando con la boca, así, tal y como había ocurrido un año atrás, así como la había imaginado meses atrás, así como la había pensado de toda la vida.
V: Si, había pasado un año y ambos querían verse nuevamente. La charla que mantenían era un pretexto para recordarse lo maravilloso de aquella noche. El destino impidió que ella (que precisamente hoy estaba cerca de ese sillón de la verdad) se atreviera a marcale a su celular y trabajar desde ahi, acomodada en el sillón y una Indio a su lado. Pero no era eso, ella deseaba que él estuviera dentro de ella, quería aprisionarlo con sus piernas, con su sexo húmedo, quería morderlo, y cada momento se sentía más excitada.
A: Y él... él no podia contenerse las ganas locas que tenia de quitarle aquel ligero vestido que le servía de pijama, de ver de nuevo su cuerpo desnudo por la madugada y quedarse dentro de ella para siempre, si eso fuera posible.
V: Quizá era imaginación o probablemente era cierto, pero él comenzó a notar en la cámara movimientos extraños. Parecía que ella manipulaba sus pezones erectos. Su rostro, a pesar de la oscuridad, reflejaba placer, deseo, lujuria. Sí, los tocaba, ahora estaba seguro de ello y él también comenzó a tocar su cuerpo, la plática le había provocado excitación y ahora podía presumir una erección bastante considerable. Por algunos momentos quiso viajar entre cables para poder estar cerca de ella, frente a ella y poder besarla, acariciarla, chuparla, morder sus deliciosos pezones,
subir poco a poco ese vestidito que se movía constantemente y deseó ella se desprendiera él. Quería verla desnuda y recordar el sabor de sus pechos.
A: Se le hacia agua la boca sólo de pensarlos, de recordarlos, de imaginarlos de nuevo entre sus manos.
V: Mientras él se excitaba más en cada momento, veía cómo las manos de ella le sugerían que en cualquier momento lo haría. Inevitablemente comenzó a masturbarse mientras la observaba. No importaba la música, era un deleite verla, imaginarla, saborearla a lo lejos...
A: Y recordó aquella noche en la que la cargó hasta su cama y la desnudó y la besó de cuerpo entero, de los pies a la cabeza, sin que quedara un solo centímetro sin conocer. Aquella noche en la que entró suavemente en su vagina y ella se aferraba a sostener la pared como si se fuera a caer, como si hubiera un terremoto, como si quisiera ver qué había más allá y con eso evocara lo que él quería encontrar al fondo, muy al fondo de su vagina, y ella no gritaba pero gemía; sus gestos hablaban más de lo que ella podía expresar con palabras o gritos. Y fue entonces cuando le ganó su agilidad de pantera. De un solo golpe lo dejó debajo de ella y se adueñó de él, ahora era ella la que no paraba, ahora era ella la que quería que él conociera lo que había al fondo, ahora era ella la que controlaba la entrada y salida de él en su vientre, con esa humedad calurosa que se desprende de los cuerpos cuando tienen sexo, con ese calor que ahora ella sentía por el clima de junio, con el agua hablando por su sexo porque las palabras no podían salir de su boca y él apretaba con sus manos sus caderas y ella apretaba con sus manos sus hombros.
V: Él seguía viéndola mientras se masturbaba y en un momento no pudo soportar más y le pidió que le mostrara sus pezones, que se despojara de ese vestido, estaba completamente descontrolado, sabía que ella también frotaba su clitoris mientras lo leía, podía reconocer perfectamente que su sexo se encontraba húmedo, observaba cómo se movía en su cama y
cómo deseaba que en este preciso momento la penetrara, que saboreara su sudor, sabía que en cualquier momento jalaría los tirantes de su vestido. Ella sentía su mirada y comenzó a resbalar sus tirantes de forma inmisericorde. Sabía que eso lo excitaba, sabía que no podía escribir, ver y masturbarse al mismo tiempo pero disfrutaba cada momento porque quería sentir sus manos en sus senos, quería sentir su lengua en el clitoris, quería sentir sus manos en sus nalgas, quería aprisionarlo. Se despojó completamente de ese vestido y comenzó a tocarse frente a él. El momento era delicioso: sus pezones aparecían en la pantalla...
A: Y se tocó con él en las manos, y en los labios y en el cuerpo. Se recostó y él pudo mirarla como si ella estuviera acostada tan cerca de él que hasta intento probar sus pezones, pero se dio cuenta de que era una simple pantalla que reproducía una imagen no nítida de ella.
V: Él continuó masturbándose mientras la veía tocarse, mientras veía sus pezones y los saboreaba como si los tuviera en la punta de su lengua; el calor de junio y la excitación hizo que ella comenzara a sudar más. La imagen en la pantalla no era tan clara pero en muchos momentos la claridad de sus pezones, de sus senos, de su vientre era exquisita.
A: El calor de la excitación hizo que él dejara de escribir por unos minutos para mirarla y para recrearla sentada sobre él, ahí en su cama, subiendo y bajando y gimiendo y con una gran sonrisa en la cara.
V: De golpe se le vinieron sabores a la lengua: el de su sudor, el de su piel, el de sus pezones, el de su sexo mientras ella seguía con ese delicioso movimiento encima de él. Era maravilloso observarla así; deseaba morder sus senos, aprisionarlos, chuparlos, comerlos...
V: -Estoy temblando... qué rico...
V: El maldito calor era isnorportable, él terminó en un largo gemido, mientras observaba el rostro de ella, con gotas de sudor resbalando sobre su frente...
A: Luego de hacer el amor dos, tres, cuatro veces, mientras ella paraba y despues todo volvía a iniciar con ese calor que hace que suba la bilirrubina, la líbido, la calentura y el deseo, ella se quedó dormida en su pecho, él la abrazaba y ella lo tenia aprisionado con su pierna derecha, él no podría salir, por lo menos en las siguientes tres horas que ella seguiría dormida...
V: Y justo en ese momento, la conexión de la webcam se caía, con el rostro de ella plácido, los ojos cerrados y sus bragas rojas en la mano...
junio 10, 2009
Postre
junio 09, 2009
Original... muy original

Recuerdo que en esa reunión un camarada, al que aún le guardo un gran aprecio a pesar de que ya no me habla, me videograbó con su celular Nokia N95. No sabía dónde estaba ese video pero al fin lo encontré. Ahí va...
Una y otra vez
no domino mi deseo
todo mi cuerpo se agita
con sacudidas y fuego
quiero besar tu boca
como la primera vez
y apretar con mis manos
tus calidos senos
necesito sentir como crecen
tus pezones entre mis dedos
y que las lenguas bailen
lujuriosas en los besos
quiero ver como tu vientre
se aprieta contra el mio
y que enrosques tus piernas
mojandome con tu sexo
si, hoy necesito tanto
llenar todos tus huecos
que me duele no tenerte
y morirme por hacerlo
ver tus ojos que me miran
en los ultimos escarceos
que nos llevan a la dicha
cataratas de placer
y como esa sonrisa
amplia, y agradecida
se acerca para besarme
una y otra vez
junio 07, 2009
Cruel destino
haciendo de noche autostop, ligera de equipaje,
con los ojos inundados por un profundo coraje
y con la sonrisa de sus pálidos labios desprendida.
Detuve mis alas para rescatarla de su huida
y con su voz de niña me habló del ultraje,
con que el amor le exigía un duro peaje,
que la tenía muy triste, sola y abatida.
La escuché con dulzura y le regalé mi mirada,
mientras juntos viajábamos por un mundo pequeño,
rumbo a una cada vez más incierta madrugada.
Quise que su amor fuera para mí, que no tuviera dueño,
pero a pesar de mi devoción su alma ya estaba ocupada,
por el recuerdo de alguien que me privaba otra vez de mi sueño.
Y es que parece que la vida no deja de burlarse
de este pobre Capitán y le acerca repetidamente a una costa ya conquistada,
a una tierra sembrada por otras manos,
a ese cielo que ya cuenta con su propio y particular viento."
Ramón Martínez
mayo 31, 2009
Fin de mes
Y cuando no despido así el mes, inevitablemente pienso en lo que sí está ocurriendo: si no está aquí es porque está allá, aunque jure y perjure que no fue así. Sería absurdo pensar lo contrario. Recordemos que en este juego de dominó, yo no llevo 'la mano'. Y, obviamente, el próximo fin será igual que éste.
mayo 27, 2009
mayo 26, 2009
Disappear
mayo 25, 2009
No son cinco, son siete letras
mayo 22, 2009
Parte de mi trabajo
mayo 21, 2009
mayo 20, 2009
Castillo de arena
Después de perderle el miedo, sin dejar de mostrarle respeto, se lanzó entre las olas y se dejó llevar por una inmensa alegría. Su hermanito (mayor que él por un año) y su hermanita (la primogénita), detrás de él, hacían lo mismo. Corrían, gritaban, brincaban... la experiencia se convirtió en grandiosa y apenas llevaban unas cuántas horas en la playa. Un poco retirada, su madre los observaba con emoción. Ella no se podía acercar pues tenía ocho meses de embarazo. En su vientre Verónica también se emocionaba y pateaba al ver a sus hermanos divertirse. Se quería salir para jugar con ellos pero sabía que le faltaba tiempo para que los conociera. Mientras, Don Carlos hacía amistad (como es su costumbre) con todos los nativos que vivían en esa zona. A todos saludaba, a todos les regalaba una sonrisa y de todos siempre aprendía algo nuevo...
Los dos hermanitos y la hermana mayor por fin se agotaron de chapotear a la orilla de la playa. Comenzaron a dispersarse y a entretenerse cada uno con diferentes actividades. El protagonista de esta historia decidió alejarse un poco, sin perder de vista la ubicación permanente de sus padres, y comenzó a cavar en la arena. Pronto se dio cuenta de que estaba construyendo un castillo. Los cimientos (sin que él se percatara) los fue amasando sólidamente. Sabía que una ola podía llegar y desmoronar su trabajo, así que decidió formar zanjas alrededor para diluir el poder del agua. Y siguió con su castillo. Intempestivamente, y sin darse cuenta, alguien comenzó a ayudarlo. Una niña, mucho más pequeña que él, se fue acercando hasta que comenzó a moldear con detalles la entrada del castillo: el interior, los pisos, la altura, las cornisas, los balcones. Aunque el Sol golpeaba sus espaldas, ellos siguieron creando lo que sería después su obra maestra. Aunque el silencio imperaba en muchos lapsos de tiempo, las palabras que se decían uno al otro eran algo más allá de lo imaginable. Con sutileza, con complicidad, con emoción. Pero muchas más las decían con las miradas, con las pupilas...
Mientras Don Carlos ayudaba a unos pescadores a acercar la lancha a zona de distribución de los mariscos, la nueva pareja finalizaba su castillo. Realmente era precioso. Por fuera parecía que tenía sólo dos plantas, pero viéndolo a detalle se asomaban cinco pisos completos con recamaras, cuartos de servicio, baños, salas, un comedor y una gigantesca cocina. Cuando ellos se levantaron del piso se dieron cuenta de que mucha gente los rodeaba. En realidad miraban asombrados esa obra maestra. Un par de chamacos había construido un formidable castillo, resguardado por los cuatro lados para evitar su derrumbe y la fueria del mar. La hermanita mayor corrió por la cámara fotográfica y se hartó de tomar imágenes de tan bella construcción. Todos felicitaron a los creadores, incluso hasta los lancheros ofrecieron una maravillosa cena con todo tipo de mariscos para festejar. La tarde fue maravillosa. Él se sentía aprisionado, como si estuviera entre dos piernas, de la paz y felicidad del momento. A ella, en cambio, las mejillas se le enrojecían, los delineados y carnosos labios se le inflamaban sutilmente por el efecto de morderlos por mucho tiempo, mientras construían el castillo.
La tarde se fue, llegó la noche y con ella la despedida y la maravillosa comida. Ellos sabían que se encontrarían después. Quizá en uno o en dos días o en una semana. Era un pacto sin palabras, un acuerdo silencioso.
Pasó exactamente un día. Cerca de la media noche él no podía dormir y decidió ir al castillo que había construido. Lo que vio le partió el corazón, otra vez. Las zanjas habían contenido perfectamente el embate de las olas y el castillo se encontraba a salvo del agua, pero no de ella, sí, de la pequeña que le había ayudado a construirlo. Sus ojos derramaron un par de lágrimas al ver cómo ella destrozaba la construcción. Todo lo que tuviera frente a sí lo lanzaba contra los muros del castillo, contra las recámaras, pateaba de forma inmisericorde la arena y pisoteaba el techo. No fue hasta que vio la arena amontonada, deforme, para darse por satisfecha. Sólo ella lo podía haber destruido, y de qué forma. Y finalmente, como en un cuento de adultos, ella dejó de contestar su teléfono celular y decidió apagarlo...
mayo 17, 2009
Táctica y estrategia
quererte como sos.
Mi táctica es
hablarte y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible.
Mi táctica es quedarme
en tu recuerdo.
No sé cómo
ni sé con qué pretexto
pero quedarme en vos.
Mi táctica es ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos simulacros
para que entre los dos
no haya telón ni abismos.
Mi estrategia es en cambio
más profunda y más simple.
Mi estrategia es que un día cualquiera
no sé cómo ni sé con qué pretexto
por fin me necesites

Ausencia de Dios
hacia el pozo de olvido que prefieres,
pero la mejor parte de tu espacio,
en realidad la única constante de tu espacio,
quedará para siempre en mí, doliente,
persuadida, frustrada, silenciosa,
quedará en mí tu corazón inerte y sustancial,
tu corazón de una promesa única
en mí que estoy enteramente solo sobreviviéndote.
Después de ese dolor redondo y eficaz,
pacientemente agrio, de invencible ternura,
ya no importa que use tu insoportable ausencia
ni que me atreva a preguntar si cabes
como siempre en una palabra.
Lo cierto es que ahora ya no estás en mi noche
desgarradoramente idéntica a las otras
que repetí buscándote, rodeándote.
Hay solamente un eco irremediable
de mi voz como niño, esa que no sabía.
Ahora qué miedo inútil, qué vergüenza
no tener oración para morder,
no tener fe para clavar las uñas,
no tener nada más que la noche,
saber que dios se muere, se resbala,
saber que dios retrocede con los brazos cerrados,
con los labios cerrados, con la niebla,
como un campanario atrozmente en ruinas
que desandara siglos de ceniza.
Es tarde. Sin embargo yo daría
todos los juramentos y las lluvias,
las paredes con insultos y mimos,
las ventanas de invierno, el mar a veces,
por no tener tu corazón en mí,
tu corazón inevitable y doloroso
en mí que estoy enteramente solo
sobreviviéndote.
(Mi) Corazón coraza
Porque te tengo y no
porque te pienso
porque la noche está de ojos abiertos
porque la noche pasa y digo amor
porque has venido a recoger tu imagen
y eres mejor que todas tus imágenes
porque eres linda desde el pie hasta el alma
porque eres buena desde el alma a mí
porque te escondes dulce en el orgullo
pequeña y dulce
corazón coraza
porque eres mía
porque no eres mía
porque te miro y muero
y peor que muero
si no te miro amor
si no te miro
porque tú siempre existes dondequiera
pero existes mejor donde te quiero
porque tu boca es sangre
y tienes frío
tengo que amarte amor
tengo que amarte
aunque esta herida duela como dos
aunque te busque y no te encuentre
y aunque
la noche pase y yo te tenga
y no.
Te espero
suspiros de esperanzas ya perdidas.
No creo que vengas, lo sé,
sé que no vendrás.
Sé que la distancia te hiere,
sé que las noches son más frías,
sé que ya no estás.
Creo saber todo de ti.
Sé que el día de pronto se te hace noche:
sé que sueñas con mi amor, pero no lo dices,
sé que soy un idiota al esperarte,
pues sé que no vendrás.
Te espero cuando miremos al cielo de noche:
tu allá, yo aquí, añorando aquellos días
en los que un beso marcó la despedida,
quizás por el resto de nuestras vidas.
Es triste hablar así.
Cuando el día se me hace de noche,
y la luna oculta ese sol tan radiante,
me siento sólo, lo sé;
nunca supe de nada tanto en mi vida,
solo sé que me encuentro muy sólo,
Y que no estoy allí.
Mis disculpas por sentir así,
nunca mi intención ha sido ofenderte.
Nunca soñé con quererte,
ni con sentirme así.
Mi aire se acaba como agua en el desierto,
mi vida se acorta pues no te llevo dentro.
Mi esperanza de vivir eres tu,
y no estoy allí.
¿Por qué no estoy allí?, te preguntarás...
¿Por qué no he tomado ese bus que me llevaría a ti?
Porque el mundo que llevo aquí no me permite estar allí,
porque todas las noches me torturo pensando en ti.
¿Por qué no sólo me olvido de ti?
¿Por qué no vivo sólo así?
¿Por qué no sólo...?
Testamento de miércoles
de esos que se usan como colofón de vida
es un testamento mucho más sencillo
tan solo para el fin de la jornada
o sea que lego para mañana jueves
las preocupaciones que me legara el martes
levemente alteradas por dos digestiones
las usuales noticias del cono sur
y la nube de mosquitos casi vampiros
lego mis catorce estornudos del mediodía
una carta a mi mujer en la que falta la posdata
el final de una novela que a duras penas leo
las siete sonrisas de cinco muchachas
ya que hubo una que me brindó tres
y el ceño fruncido de un señor
que no conozco ni aspiro a conocer
lego un colorido ajedrez moscovita
una computadora japonesa sin pilas
y la buena radio en que está sonando
el español grisáceo de la bibicí
ah la olivetti y el cepillo de dientes
no los lego porsiaca
lego tropos y metáforas de uso privado
que modestamente acuñe en la tarde
por ejemplo el astillero en que reparo mis sueños
el pájaro aleatorio que surge del crepúsculo
la cortina de lluvia que miro y no descorro
lego un remordimiento porque es aleccionante
y un poco de tristeza por que es inevitable
también mi soledad con la ilusión
de que el jueves resuelva no admitirla
y me sancione con presencias varias
lego los crujidos de mis viejas bisagras
también una tajada de mi sombra
no toda por que un hombre sin su sombra
no merece el respeto de la gente
lego el pescuezo recién lavado
como para un jueves de guillotina
una maceta con hierbabuena
y otra con un bionato que me hastía
ya que esta cargante convolvulácea
me está invadiendo el cuarto con sus hojas
lego los suburbios de una idea
un tríptico de espejos que me agrade
el mar allá al alcance de la mano
mis cóleras por orden alfabético
y un breve y curioso estado de ánimo
que todavía no se si es inocencia
o estupidez malsana
o alegría
sólo ahora lo advierto
en paredes y anaqueles y venas
en glándulas y techos y optimismos
me quedan tantas cosas por legar
que mejor las incluyo
en otro testamento
digamos el del viernes
Una triste despedida
No lo creo todavía
estás llegando a mi lado
y la noche es un puñado
de estrellas y de alegría
palpo gusto escucho y veo
tu rostro tu paso largo
tus manos y sin embargo
todavía no lo creo
tu regreso tiene tanto
que ver contigo y conmigo
que por cábala lo digo
y por las dudas lo canto
nadie nunca te reemplaza
y las cosas más triviales
se vuelven fundamentales
porque estás llegando a casa
sin embargo todavía
dudo de esta buena suerte
porque el cielo de tenerte
me parece fantasía
pero venís y es seguro
y venís con tu mirada
y por eso tu llegada
hace mágico el futuro
y aunque no siempre he entendido
mis culpas y mis fracasos
en cambio sé que en tus brazos
el mundo tiene sentido
y si beso la osadía
y el misterio de tus labios
no habrá dudas ni resabios
te querré más
todavía.
Mario Benedetti (QEPD)
mayo 16, 2009
Para entonces...
en alta mar y con la cara al cielo,
donde parezca sueño la agonía
y el alma un ave que remonta el vuelo.
No escuchar en los últimos instantes,
ya con el cielo y con el mar a solas,
más voces ni plegarias sollozantes
que el majestuoso tumbo de las olas.
Morir cuando la luz retira
sus áureas redes de la onda verde,
y ser como ese sol que lento expira;
algo muy luminoso que se pierde.
Morir, y joven; antes que destruya
el tiempo aleve la gentil corona,
cuando la vida dice aún "Soy tuya",
aunque sepamos bien que nos traiciona.
Manuel Gutiérrez Nájera
mayo 15, 2009
Asunción de ti
cuando ames.
Puedes
venir a reclamarte como eres.
He conservado intacto tu paisaje.
Lo dejaré en tus manos
cuando éstas lleguen, como siempre,
anunciándote.
Puedes
venir a reclamarte como eras.
Aunque ya no seas tú.
Aunque mi voz te espere
sola en su azar
quemando
y tu sueño sea eso y mucho más.
Puedes amar el alba
cuando quieras.
Mi soledad ha aprendido a ostentarte.
Esta noche, otra noche
tú estarás
y volverá a gemir el tiempo giratorio
y los labios dirán
esta paz ahora, esta paz ahora.
Ahora puede venir a reclamarte,
penetrar en tus sábanas de alegre angustia,
reconocer tu tibio corazón sin excusas,
los cuadros persuadidos,
saberte aquí.
Habrá para vivir cualquier huida
y el momento de la espuma y el sol
que aquí permanecieron.
Habrá para aprender otra piedad
y el momento del sueño y el amor
que aquí permanecieron.
Esta noche, otra noche
tú estarás,
tibia estarás al alcance de mis ojos,
lejos ya de la ausencia que no nos pertenece.
He conservado intacto tu paisaje
pero no sé hasta dónde esté intacto sin ti,
sin que tú le prometas horizontes de niebla,
sin que tú le reclames su ventana de arena.
Puedes querer el alba cuando ames.
Debes venir a reclamarte como eras.
Aunque ya no seas tú,
aunque contigo traigas
dolor y otros milagros.
Aunque seas otro rostro
de tu cielo hasta mí.
mayo 14, 2009
Cuando casi mueres, renaces y yo muero (2° y última parte)
Inevitablemente planearon verse a final de mes, como ha ocurrido en los últimos meses, y entonces ocurrieron cosas excepcionales. La más importante es que terminaron desnudos y, por primera vez, ella no quiso contener ni un sólo gemido. Esta vez, con la lengua dentro de su vagina, dejó escapar un intenso orgasmo. Su cara siempre cambia, siempre es diferente. Sus labios se hinchan, el candor se agolpa en sus mejillas y las pupilas entonces se transforman en hojas, como de un libro, donde se lee todo lo que ella lleva adentro. Él le dijo que siempre será necesario desnudarla y hacerle el amor para que se de cuenta de lo que vive dentro de su cuerpo, en su corazón. Ese es el lenguaje que sólo él puede leer y entender.
Pero pareciera que ella rápidamente lo olvida. Aunque su cuerpo, su mente y su corazón digan lo contrario, ella cambia de chip de forma inmediata. Teme volar y entonces tira una ancla al piso para no viajar y despegarse lentamente de la cama. Asume el rol que le corresponde y sigue por la vida como si nada pasara...
In the mood for love
mayo 06, 2009
La vida y la muerte (Primera de muchas partes)
Los hombres vienen y van, trotan y danzan, y de la muerte ni una palabra. Todo muy bien. Sin embargo, cuando llega la muerte, a ellos, a sus esposas, sus hijos, sus amigos, y los sorprende desprevenidos, ¡qué tormentas de pasión no los abruman entonces, qué llantos, qué furor, qué desesperación!...
Para empezar a privar a la muerte de su mayor ventaja sobre nosotros, adoptemos adoptemos una actitud del todo opuesta a la común; privemos a la muerte de su extrañeza, frecuentémosla, acostumbrémonos a ella; no tengamos nada más presente en nuestros pensamientos que la muerte... No sabemos dónde nos espera la muerte: así pues, esperémosla en todas partes. Practicar la muerte es practicar la libertad. El hombre que ha aprendido a morir ha desaprendido a ser esclavo.
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El nacimiento de un hombre es el nacimiento de su pena. Cuanto más vive, más estúpido se vuelve, porque su ansia por evitar la muerte inevitable se agudiza cada vez más. ¡Qué amargura! ¡Vive por lo que está siempre fuera de su alcance! Su sed de sobrevivir en el futuro le impide vivir en el presente.
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Hacer planes para el futuro
es como ir a pescar en el cauce seco de un torrente.
Nada sale jamás como hubieras deseado;
Renuncia, pues, a todos tus proyectos y ambiciones.
Si has de pensar en algo,
que sea en la incertidumbre de la hora de tu muerte...
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Cuando estás fuerte y gozas de buena salud,
nunca piensas en la llegada de la enfermedad;
pero ésta te golpea
con la fuerza repentina de un rayo.
Cuando estás absorto en cosas mundanas
nunca piensas en la cercanía de la muerte;
rápida, ella llega, como un trueno,
que estalla sobre tu cabeza.
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Esta vez, lo reservo sólo para mi
mayo 04, 2009
Bienvenidos al rito
Estoy desafiando al tiempo
Ya ves mi transgresión
Es procurar tenerte
El cielo entiende de mi obsesión
Está llegando a un límite
El desierto, al menos hoy
No parece, no parece tan...
Sueles encontrarme en cualquier lugar
Y ya lo sabes nada es casualidad
Tu misteriosa forma me lastimará
Pero a cada segundo estaré más cerca
Paralizándome
Jamás podré esperarte
Y no tengo porque esperar
En un altar de sacrificios
Solo meterme en tu ritual
Y descifrar tu enigma
Tal vez no hablar de más (shhh)
El silencio no es tiempo perdido
Sueles encontrarme en cualquier lugar
Y ya lo sabes nada es casualidad
Tu misteriosa forma me lastimará
Pero a cada segundo estaré más cerca
Desafiando al rito
Destruyendo mitos
Sueles encontrarme en cualquier lugar
Y ya lo sabes nada es casualidad
Tu misteriosa forma me lastimará
Pero a cada segundo estaré más cerca
Y desafiando al rito
Destruyendo mitos
Desafiando al rito
Destruyendo mitos
mayo 01, 2009
Qué semana...
Mi trabajo me ha impedido escribir. No he podido ni siquiera comenzar la segunda parte de "Cuando casi mueres, renaces y yo muero". Pero estoy contento. La agenda vuelve a la normalidad, hago músculo, conozco gente, me relaciono con otras personas, hago contactos en las oficinas de comunicación social de las dependencias federales, ando de aquí para allá, escribo crónicas y las grabo, se publican en Eje Central ya sea en video (mi especialidad) o en texto, o en las dos versiones. Mi primer crónica escrita publicada es "Una ciudad que niega a apagarse" y sí, volví al Centro Histórico, ingresé a la Catedral Metropolitana, platiqué ahí dentro con un gran amigo, le conté tantas cosas y literalmente me "apapachó" un buen rato.
El fin de semana pasado Campanita me puso una película. Tuvo un tino impresionante. La recomiendo y no voy a decir ni un solo comentario de lo que me provocó. Dejo el trailer. Se llama "My sassy girl".
abril 29, 2009
La Gloria, Veracruz
23.53 Hrs. Subo el video.
Llegando llegando...
abril 23, 2009
¿Sigo o me detengo?
"Déjenme decirles, a riesgo de parecer ridículo,
que el revolucionario verdadero está guiado
por grandes sentimientos de amor. Es imposible
pensar en un revolucionario auténtico sin esta
cualidad. Quizá sea uno de los grandes dramas
del dirigente; éste debe unir a un espíritu apasionado,
una mente fría y tomar decisiones dolorosas sin que
se contraiga un músculo.
Ernesto "Che" Guevara
Dejé de escribir hace dos días. Me di el tiempo para decidir si seguía escribiendo en este blog o si dejaba de hacerlo por un tiempo. Quizá Angie se molestaría en que deje de hacerlo. Ella fue una de las personas que me animó a seguir posteando aún sin conocerme. Esta fue la "conversación" que tuvimos hace un mes, más o menos, en el capítulo "Aguanten tantito...":
5 comentarios:
- Angie dijo...
-
Lo que realmente es una lástima es que no a cualquiera le toca ese lugar, ella se lo pierde. (ja…)
Espero que el desamor no lo convierta en una estatua por el contrario que lo sume a la lista de experiencias que ha adquirido en su vida ya que es lo que nos hace ser quien somos, y claro dan lugar a la creación de sus textos líricamente ricos y bellos sin ser cursis lo cual se le agradece.
No deje de escribir ni de darnos sus valiosas recomendaciones musicales y fílmicas, tampoco trate de olvidar por la fuerza, es imposible, es inútil intentarlo, no tiene sentido. Lo que sí se puede hacer darle un respiro a la mente, buscar nuevos caminos.
Mi nombre es Angélica, vivo en el D.F., tengo 28 años, soy auditor, amo y no puedo evitarlo, me considero casi feliz y eso me resulta suficiente.
Leo y me doy cuenta que tiene tanto que decirnos.
Gracias por dedicarme unas líneas en su blog en verdad lo aprecio.
Saludos. - 01 abril, 2009 12:22
También considere a esa extraña persona que me visita desde Burbank, California. Para mí es extraña porque yo no sé nada de esa persona y en cambio esa persona me sigue muy contínuamente. Quizá ya es el momento, como hace un mes con Angie, de que se presente en este blog y nos diga a qué se dedica y qué hace. Y el por qué de seguir los cuentos e historias de este servidor allá cerca de Hollywood. No vaya a ser que es un escritor-guionista que trabaje en la Meca del cine y ande copiando de este humilde blog para hacer una película...
Consideré dejar de escribir temporalmente porque sé que la persona a la que van dedicados casi todos mis post, mis canciones y poemas, prácticamente entra todos los días para ver lo que escribí. Y creo que es injusto porque de alguna forma yo reflejo aquí parte de mis sentimientos o mi estado de ánimo y ella se entera. En cambio yo, no sé absolutamente nada. No se si sea bueno, malo o peor.
Probablemente mi primo Delgado nos de un consejo. O Tania, que andaba tristeando, estira los dedos y nos escribe algunas cosas. Quizá mi amiga Liz, en cuanto deje de pensar en su parisino y tenga tiempo (luego de salvar al mundo cada día a través de Greenpeace) nos diga algo. O quizá alguno de los tantos enfermos sexuales que buscan en Google "Campanita desnuda" ó "Fotos de Campanita penetrada" y que (por el juego de palabras) caen a mi blog y al verlo se decepcionan de no encontrar su objetivo, se aceptan sus comentarios.
Mientras ahí les dejo esto:
Recuerdo que en un principio hice este blog sólo para mi. Me considero adicto a él y no pensé que al menos dos o tres o una persona lo visitara contínuamente. Es parte de mi vida.
abril 21, 2009
Strange Kind Of Love
A strange kind of love
A strange kind of feeling
Swims through your eyes
And like the doors
To a wide vast dominion
They open to your prize
This is no terror ground
Or place for the rage
No broken hearts
White wash lies
Just a taste for the truth
Perfect taste choice and meaning
A look into your eyes
Blind to the gemstone alone
A smile from a frown circles round
Should he stay or should he go
Let him shout a rage so strong
A rage that knows no right or wrong
And take a little piece of you
There is no middle ground
Or that's how it seems
For us to walk or to take
Instead we tumble down
Either side left or right
To love or to hate
Herida abierta en Paz
¿Cómo puede usted ser indiferente
a ese gran río de huesos,
a ese gran río de sueños,
a ese gran río de sangre,
a ese gran río?
Lo bueno fue que me encontré a un amigo. Octavio Paz descansa en la Plaza Tolsá y juntos fumamos un cigarro, sentados en el piso, y leyendo algo de su poesía:
Bajo las rotas columnas,
entre la nada y el sueño,
cruzan mis horas insomnes
las sílabas de tu nombre.
Tu largo pelo rojizo,
relámpago del verano,
vibra con dulce violencia
en la espalda de la noche.
Corriente oscura del sueño
que mana entre rüinas
y te construye de nada:
amargas trenzas, olvido,
húmeda costa nocturna
donde se tiende y golpea
un mar sonámbulo, ciego.
Dame, llama invisible, espada fría,
tu persistente cólera,
para acabar con todo,
oh mundo seco,
oh mundo desangrado,
para acabar con todo.
Arde, sombrío, arde sin llamas,
apagado y ardiente,
ceniza y piedra viva,
desierto sin orillas.
Arde en el vasto cielo, laja y nube,
bajo la ciega luz que se desploma
entre estériles peñas.
Arde en la soledad que nos deshace,
tierra de piedra ardiente,
de raíces heladas y sedientas.
Arde, furor oculto,
ceniza que enloquece,
arde invisible, arde
como el mar impotente engendra nubes,
olas como el rencor y espumas pétreas.
Entre mis huesos delirantes, arde;
arde dentro del aire hueco,
horno invisible y puro;
arde como arde el tiempo,
como camina el tiempo entre la muerte,
con sus mismas pisadas y su aliento;
arde como la soledad que te devora,
arde en ti mismo, ardor sin llama,
soledad sin imagen, sed sin labios.
Para acabar con todo,
oh mundo seco,
para acabar con todo
abril 20, 2009
Cuando casi mueres, renaces y yo muero (1° parte)
Ese día, el 27 de marzo, había sido demasiado ajetreado, demasiado "peculiar". Por la mañana permaneció más de una hora en el lobby del hotel JW Marriot de Polanco desayunando con Irene. Los verdaderos "Rápidos y Furiosos", sí, los actores de esa secuela de películas de automóviles, daban un paseo por la ciudad de México y se pondrían a disposición de la prensa para ser bombardeados con preguntas. El hecho no le interesó mucho ya que tenía que estar en otro lado. Minutos antes del mediodía abandonó el hotel para ir a recoger unos documentos frente al Caballito, figura escultórica del artista Sebastián, frente a la Avenida Bucareli.
Cerca de su destino, recibió una llamada. Pensó en no contestar porque probablemente recibiría un reclamo por su impuntualidad. No fue así. Devolvió la llamada y la noticia de un accidente le revolvió la mente, la presión, los nervios, el corazón. En primera instancia no era nada grave pero sí lo era. Alrededor de 40 minutos estuvo alterado, preocupado, absorto, intrigado. Finalmente supo todo cuando alcanzó a la persona accidentada sobre Paseo de la Reforma. Prácticamente no había ninguna señal de alguna tragedia, pero esa persona había vuelto a nacer.
Pasaron las horas como siempre pasan cuando están juntos, maravillosamente rápidas aunque como agua entre los dedos. Una deliciosa comida en un restaurant de mariscos sirvió para dimensionar el alcance del accidente y de la vida que ella comenzaba a vivir, gracias a la misericordia de Jesús. Luego de pagar la cuenta, el destino era, otra vez, subir 56 escalones y dejarse seducir por el sillón café. Los minutos se escurrían y en su departamento nuevamente tuvieron una intensa sesión de penetrarse en cuerpo y alma. Unas botas cafés, un par de jeans en el piso, el resto de las prendas esparcidas alrededor de la cama. Sólo una tanga morada permaneció en su lugar. Así se besaron, se entrelazaron, se chuparon, se mordieron, se penetraron, se cogieron, se amaron, se taladraron el cerebro y el corazón con sentimientos, con saliva, con sangre y sudor, con caricias, con abrazos, con lágrimas y gemidos, con orgasmos y eyaculaciones... nuevamente, como venía ocurriendo de forma contínua, ella no pudo (o no quiso) esconder lo que su mirada decía, lo que sus ojos delataban. Tampoco las sensaciones en su cuerpo, en sus movimientos, en el vaíven de sus caderas, en sus gestos y en sus alaridos cuando tuvo un orgasmo... Él lo sabía pero como siempre lo decía, es mejor esucharlo que interpretarlo. Más vale estar seguro de las cosas a imaginar que probablemente sea cierto. Y la misma proporción podría ser lo contrario (una mentira).
Lo que él se prometió fue guardar en su memoria, y para toda la eternidad, esa imagen: ella sobre él, con un movimiento oscilante, los senos al descubierto, el sexo oculto por su tanga morada y las manos de él tomándola de esa diminuta, espectacular cintura. Ah, y con esa mirada que decía tantas cosas...
Pronto, la segunda parte...
abril 17, 2009
All I Want Is You
Prefiero... Head On
No, esto yo no lo escribí... me lo encontré en el blog de "axelboy25". Comparto sus "poemas malditos" y va mi rola para este viernes (es mejor en estudio pero no la encontré en Youtube)...
Un soplo vagabundo
déjame ser el aire entre tus labios
un soplo vagabundo en tu nuca
la adrenalina en tus besos
la fatiga en tus sueños...
el chasquido de tus huesos
el viento que desacomoda tu cabello
los dedos que teclean en tu computadora
una lágrima de tus ojos
un temblor en tu corazón
una mañana triste y nublada
la pigmentación en tu piel
un lunar cerca de tu ombligo
una cuenca en tu tráquea
tu primer pensamiento cuando despiertas
el protagonista en tus sueños
tu útlimo pensamiento antes de dormir...
y el último dolor que me causa tu ausencia
Un negro larguirucho en el DF
No merece que hable de ese tipo en mi blog, pero al fin y al cabo su presencia me mantuvo ocupado todo el día. Espero terminar el video de la conferencia de prensa antes de las dos de la mañana. Ojalá. Pero creo que tardaré más ya que necesito ir al Oxxo a comprar algo porque mi refrigerador está vacío y ya ni agua tengo.
Ni hablar, de todos modos me apasiona hacer mi trabajo, mientras escucho en mi iPod yuturero a OMD y su incomparable If You Leave y esa canción que últimamente la tengo mucho en mi cabeza: Butterfly On A Wheel.
La foto es mía, no es de agencia
abril 15, 2009
Butterfly On A Wheel
Nadie me creería si dijera que después de caminar unos 6 kilómetros allá por los hangares que se ubican a espaldas de la Terminal 2 del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México y regresar a Polanco para ver el desmadre que está haciendo la Policía Federal y el Servicio Secreto de EU por la visita de Barack Obama a nuestro país, de camino de regreso se me atravesara una mariposa. No tendría nada de raro, aún cuando cada vez es más difícil ver en la Ciudad de los Palacios la fauna "silvestre", que una mariposa pasara frente a mi rostro.
Era de color predominantemente negro. A unas cuadras de mi oficina la dichosa mariposa, después de "papalotear" unas cuantas veces sobre mi cabeza, se fue a parar sobre ¡¡una llanta!!! Por eso dejo esa canción (una de mis Top 5): Butterfly On A Wheel, de The Mission UK...
Y aunque ya no quiera creer en casualidades, adivinen qué auto era donde la mariposa posó sus patas: Si, un azulado compacto de Chevrolet. Un Chevy.
Una versión editada
Ahí les va:
Justo bajo la plaza central del Palacio de Bellas Artes dirigió la mirada al cielo cargada hacia la izquierda. El primer plano de su vista fue impactante, sintió un profundo dolor en el pecho.
A su mente llegaron de forma implacable recuerdos, tristes y dolorosos recuerdos. Exactamente detrás, en segundo plano y un tanto difusa, la Luna atestiguaba cómo una lágrima recorría la mejilla y estrepitosamente caía al piso de mármol. Él sin percatarse de ello y de que algunas personas lo observaban, con cierta pena recogió su cabello y lo ató con un trozo de pantimedia azul rey que siempre lleva en la muñeca izquierda.
El día había sido demasiado caluroso cerca de las 11 pm una corriente de aire se apiadó y comenzó a refrescar la noche. Pero eso parecía no notarlo. Sus pupilas estaban clavadas en el penúltimo piso de la Torre Latinoamericana. Ya de noche observó que el restaurante-bar-lounge encendía luces rojas en todo el piso y lo convertían como en un rincón del infierno. En ese momento nuestro solitario personaje se dio cuenta que ese lugar tenía un significado especial para él: era el lugar más próximo que se encontraba del cielo. (sin contar los viajes en avión o de la visita en algunas ocasiones el último piso de la Torre Mayor, el edificio más alto de América Latina)
Ahí estuvo con ella, a su lado sin preocupaciones, tan solo disfrutando juntos ese momento, observando la cara oriente de La Ciudad de los Palacios.
-"Quiero que me des la oportunidad de estar contigo, de compartir muchas locuras que imagino estando a tu lado... Quiero que algún día, de la mano, toquemos juntos el cielo..."
Un golpe lo volvió a la realidad y en ese momento, con el coloso de mármol a sus espaldas y la espigada torre frente a él, supo que ese día ,un lunes muy soleado el destino jugaba con él una vez más. Sin nada planeado casualmente se encontró con ella , y decidieron ir a comer al Salón Corona. Tras atravesar el Eje Central (no el de Raymundo), él dudó en llegar hasta esa famosa cantina y sugirió comer en un lugar "distinto".
Ella aceptó a pesar de su pánico a las alturas. Ubicado en el piso 41 de la Torre Latinoamericana el ascenso por el elevador fue rápido y en pocos minutos ya estaban instalados en un sillón mirando a no se cuántos metros de altura la zona que comienza por la plancha del Zócalo y que poco a poco se difumina allá por el aeropuerto capitalino.
La tarde se escurrió de entre sus manos, entre sus dedos y él olvidó decirle que ese día juntos, de la mano, habían tocado el cielo.
De regreso la noche de viernes, con el aire golpeando el rostro de nuestro personaje y desacomodándole "la cabellera que ahora usa -le recordó su hermana menor-, como de Michael Hutchence (qepd), ese cachondo cantante de INXS"
Las calles no fueron nunca iguales, el camino que lleva a la Plaza de la Constitución recorrido cientos de veces con deleite y goce, en una manifestación o en el monumental campamento que instaló López Obrador en 2006, le resultó desconocido. No tenía magia, no sentía estar en el ombligo del mundo, por donde reinaron hace más de 500 años los mexicas, por donde caminó Cortés y tantos personajes de nuestra historia moderna. Algo faltaba. La magia había desaparecido. Ella no estaba con él y esa esquina de la Torre Latinoamericana donde días antes habían juntos "tocado el cielo" parecía que se derrumbaba. Él se sentía observado desde las alturas, desde ese rincón y supo que no quería sentir nostalgia o tristeza cuando caminara por ahí.
Buenos recuerdos guardaba en su mente cada vez que deambulaba por esa zona, celosamente había escogido los mejores para que siempre estuviera contento al transitar por ahí y esta vez soportando el dolor los recuerdos lo traicionaron y al reconocerse solo, sin nadie a su lado, sintió una puñalada en su corazón.
Madero (nombre de esa calle que desemboca en el Zócalo) le había asestado ese golpe. Caminó unos pasos y Bolivar (ahí donde se encuentra el Corona) le propinó otro impacto. Se supo herido y huyó de ese lugar que tanto amaba; el Centro Histórico.
Inevitablemente, como muchas veces le ocurre a nuestro personaje, asoció sensaciones de placer y felicidad con lugares, aromas, canciones, poemas... Esta vez reconoció que fue un terrible error haber encadenado ese día, esa presencia, esa mujer, ese sentimiento, con algo fascinante como es el Centro Histórico.
Dolorosamente regresará a aquél lugar y recordará aquella maravillosa tarde, aquella mujer y aquél sentimiento que guarda en su corazón, provocado por la ausencia de ella.




ES UN PRIVILEGIO VISITARLO DE 10:30A 14.
LO FELICITO POR SU BLOG Y POR SU BUEN GUSTO MUSICAL.
¿Quíen eres Angie? ¿De dónde saliste y a qué te dedicas? Al menos dame una pista, al menos dime si te conozco...
Querido escritor,para mi desgracia no... no nos conocemos en realidad caí en su blog visitando otros blogs y aquí me quedé, cada una de sus entradas me atrapan me resulta magnifica su sensibilidad, su buen gusto musical,su soltura en la narración me resulta tan llena de poesía y pasión. Lo he dicho muchas veces, cualquier mujer se sentiría como una diosa a tu lado...
En horabuena muy buen blog.
Puedo asegurarte que no cualquier mujer se sentiría una diosa a mi lado; de hecho, sòlo una sola mujer no quiso estar. Ya me dijiste que no nos conocemos pero sigo intrigado en saber quién eres, a qué te dedicas y qué es de tu vida. Gracias por todos esos comentarios favorables. Seguimos en contacto.